| _____Por
Daniela
Dborkin
- La Nación________________________________
Un
aprendizaje difícil de medir Aunque
se considera de gran importancia, calcular el retorno de la inversión en
capacitación no siempre es tarea sencilla ·
Hay
quienes están en contra de mesurarlo porque puede traer más costos que
beneficios ·
Es
difícil saber si la formación fue un éxito cuando se trata de habilidades
intangibles ·
Se
deben seleccionar indicadores significativos En
épocas de constantes cambios, contar con empleados actualizados y en mejora
continua de sus habilidades es una necesidad reconocida por la mayoría de
las empresas, que muchas veces destinan gran parte de sus recursos a
acciones de capacitación. Sin embargo, medir el retorno de la inversión en
este rubro no siempre es tarea sencilla. Hay quienes están en favor y
quienes están en contra de cuantificar los beneficios provocados por una
capacitación. En general, hay coincidencia en que debe hacerse una evaluación
de la instrucción realizada, pero algunos creen que intentar una medición
específica puede tener más costos que beneficios. Horacio
Badaracco, presidente de la Asociación de Desarrollo y Capacitación de la
Argentina (ADCA), opina que el concepto del retorno de la inversión está
vinculado con la inversión en bienes de capital, y que extrapolarlo al ser
humano tiene que ver con principios filosóficos y no todo el mundo está
dispuesto a aceptarlo. "No
siempre los esfuerzos de medición con herramientas precisas son los más
adecuados para una acción de capacitación _sostiene Badaracco_. Cuando se
trata de actitudes, afectos, cuestiones vinculadas con la ética y el corazón
del hombre, es muy difícil cuantificar y creo que intentarlo en estos casos
no corresponde." Sin
embargo, Badaracco afirma que sí es importante evaluar tanto la enseñanza
como el aprendizaje en aquellas empresas que se encuentran muy
estabilizadas. "En empresas que están en permanente cambio y en donde
las rotaciones de personal tienen un índice importante, esto no sólo se
vuelve difícil, sino también poco prudente", asegura. Para
Hugo Mayer, director de Recursos Humanos de Siemens, no hay dificultad que
no se pueda resolver. Según su opinión, medir el retorno de la inversión
en capacitación es necesario, ya que las acciones de formación están
orientadas a mejorar el desempeño en los puestos de trabajo. "Independientemente
de si la medición es positiva o negativa, el resultado tiene una
significación trascendente, porque permite saber si la decisión tomada ha
sido la correcta o no", dice Mayer. Juan
Pujol, gerente de Capacitación y Desarrollo de Swift Armour Argentina,
sostiene que desarrollar un sistema de medición es importante para
contribuir a que se mire la capacitación como inversión y no como gasto.
De igual manera, aclara que como se trata de evaluar un bien intangible, en
algunos casos puede no ser posible efectuar tal medición. Algunas
metodologías Para
ayudar a las empresas a saber cuánto de lo que invirtieron en capacitación
retorna, en IIR Training implementan desde enero un nuevo sistema. Según
cuenta Alejandra Barreiro, gerente general de esta empresa, se trata de
agregar una hoja más a la evaluación de la capacitación, en la que se le
pide a quien asiste al curso que complete un plan de acción. "Se
trata de un cuadro en el que la gente anota los objetivos que va a ir
cumpliendo en su empresa, a partir de las herramientas que obtuvo en el
curso, las acciones que va a realizar, cuándo las comienza y cuándo las
termina _explica Barreiro_. Cuando la empresa recibe esto, es muy fácil
darse cuenta dónde está la plata que ahorra a partir de la capacitación,
o cuánto más empieza a ganar." No
todas las capacitaciones presentan el mismo grado de dificultad a la hora de
la medición. Aquellas que tratan de habilidades concretas son más fáciles
de cuantificar, mientras que las que tienen que ver con actitudes resultan más
complejas. Para
Antonio Guarino, gerente de Recursos Humanos de Isenbeck, hay dos factores
fundamentales: tener en cuenta que las inversiones en capacitación generan
cambios en el mediano y largo plazo y seleccionar correctos indicadores. Según
él, la clave está en una medición sencilla y práctica. "Lo que se
puede lo medimos cuantitativamente y lo que no, no nos metemos en fórmulas
complejas, sino que lo medimos mediante la observación en el ambiente de
trabajo", concluye Guarino. Otra
dificultad que se presenta en esta medición es tratar de aislar los
resultados de una capacitación. "Las habilidades de una persona se van
modificando e incrementando con la experiencia, pero no podemos asegurar que
sea por un curso determinado", afirma Cynthia Bergallo, gerente de
Recursos Humanos de MetroRED. Por
otra parte, Bergallo sostiene que las complicaciones a veces se presentan
por tratar de utilizar las mismas formas de medición que para resultados de
tipo contables. "Deberíamos usar otro tipo de medidas que nos permitan
evaluar cuestiones que tienen que ver con el aprendizaje". "En
la medida en que el aprendizaje aumente las capacidades de la gente para
crear acciones efectivas, estas acciones producirán nuevos efectos que
redundarán en resultados financieros -opina Bergallo-. Es muy importante
medir la cantidad de acciones que una capacitación genera." Daniela
Dborkin Para
tener en cuenta Algunas
premisas básicas para tratar de medir el retorno de la inversión en
capacitación. ·
Realizar una medición sencilla y práctica. ·
Tener en cuenta que muchas veces los resultados pueden verse a
mediano o largo plazo. ·
Elegir los indicadores. Algunos de los utilizados son el índice de
rotación de personal y de satisfacción de los empleados. · Observar el desarrollo de nuevas competencias y habilidades que afecten directamente el comportamiento diario de las personas. |