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_____Por
Carlos J. Gelmetti_________________________________________________________
Las cadenas de valor a la hora de exportar
Hay que articular los sectores productivos
· Se deben incorporar, de forma progresiva, las innovaciones tecnológicas,
organizativas y sociales
· La orientación hacia los mercados externos es primordial
Al recorrer el país se puede observar claramente el grave estado de
desarticulación industrial que padecen amplios sectores y numerosas economías
regionales. La imagen es la de un automóvil que se ha quedado sin
combustible (o peor aún, sin motor) y por ende no puede marchar.
Reconstruir y articular nuevamente estos sectores productivos y las regiones
arrasadas en los últimos años por una política económica desaprensiva
con relación a las empresas nacionales, fundamentalmente Pyme, es uno de
los desafíos más importantes de cualquier política económica.
Este desafío pasa por la reconstrucción del tejido productivo en el marco
de un sistema moderno y dinámico, orientado con prioridad hacia los
mercados externos.
Nuestro país requiere de un proceso de creación y desarrollo de cadenas de
valor tendientes a impulsar un accionar que incorpore en forma progresiva
las innovaciones tecnológicas, organizativas y sociales. Estas pueden
permitir crear nuevas actividades, mantener mayores niveles de valor
agregado en la producción, organizar redes de proveedores y clientes,
generar o reinstaurar eslabones industriales ausentes o deteriorados,
revitalizar sectores maduros, abrir mercados y, en suma, reforzar el tejido
empresarial.
El análisis de las cadenas de valor agregado en cada uno de los procesos
productivos industriales y de las producciones de economías regionales
deberán orientarse indefectiblemente hacia la internacionalización de las
producciones, auscultando todas las posibilidades que los mercados externos
ofrecen.
Mejores prácticas
Las empresas deberían tener como referente los modernos criterios tecnológicos,
organizativos, sociales e institucionales, correspondientes a las
"mejores prácticas" del contexto internacional, como un medio
para generar la necesaria tensión modernizadora en cada sector productivo.
Para esto será necesario avanzar hacia modelos de gestión que incluyan el
desarrollo de espacios de colaboración y asociatividad con otras empresas,
así como el desarrollo de capacidades tecnoproductivas, potenciando de esta
forma las aptitudes para el desarrollo de productos o servicios adaptados o
diferenciados para los mercados externos.
Asimismo, será vital la vinculación de las empresas y sectores
industriales con el sector científico-tecnológico oficial y privado para
hacer efectivo el necesario cambio y adecuación tecnológica que las
empresas requieren para lograr este objetivo de internacionalización.
La competencia en los diversos mercados, entre otras causas, obliga a las
empresas a buscar conductas estratégicas asociativas, a fin de subcontratar
algunas actividades de la "cadena de valor" (diseño de producto y
de tecnología, aprovisionamiento, manufacturación, investigación de
mercados, comunicación, distribución, ventas, gestión de cobro y servicio
técnico posventa) o establecer alianzas estratégicas temporales con vistas
a acceder al conocimiento tecnológico e información en su sector de
actividad, así como para alcanzar nuevos mercados.
Un proceso de incremento de la cadena de valor deberá tratar de alinear los
productos con los requerimientos del mercado internacional, referidos a la
calidad, al desempeño, a las medidas, al nivel de precios, a las características
tecnológicas, a su importancia, al packaging, etcétera.
Ejemplos por imitar
Sobre este particular, existen dos interesantes experiencias en provincias
patagónicas donde productores de frutas (cerezas) se asociaron,
primeramente, para alcanzar una oferta significativa y, posteriormente, se
fueron alineando a los requerimientos que demandaba el mercado internacional
(productos orgánicos, procesos de elaboración bajo ciertas normas, envases
y packaging muy específicos, nombres y etiquetas debidamente ajustados,
canales de distribución muy segmentados, etcétera). Otro caso interesante
fue la asociación que alcanzaron productores de ganado ovino con frigoríficos
de esa carne (dos eslabones tradicionalmente enfrentados), logrando avanzar
en el desarrollo de un proyecto exportador que abarcó la definición de una
marca, la creación de un packaging adecuado, la definición de los cortes y
las calidades apropiadas a los mercados externos, potenciando
significativamente la rentabilidad desde el productor al industrial frigorífico.
Ambos casos son claros ejemplos de cómo se puede estructurar y acrecentar
la cadena de valor basados en una suma de estrategias competitivas: inserción
externa, cooperación interempresarial e innovación tecnológica y
comercial.
Para LA NACION
El autor es profesor y consultor en Marketing Internacional.
LA NACIÓN - COMERCIO EXTERIOR - 31-07-2001
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