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____Por Carlos
R. Restaino
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Para La Nación______________________________________
Algunas
recetas para salir airoso del torbellino
La operatoria del comercio internacional aumenta en complejidad, y es
previsible que esta tendencia se afirme hasta 2005.
Esta
definición se basa en los dinámicos cambios del marco normativo local, el
estado de las negociaciones en el ámbito del Mercosur, las tratativas entre
ese bloque y la Comunidad Andina de Naciones (CAN), las decisiones en el ámbito
del ALCA y la propuesta de acuerdo entregada por la Unión Europea (UE) al
Mercosur.
Estos
hechos derivarán en modificaciones trascendentes, que impactarán sobre el
resultado previsto de los negocios, lo que hace imprescindible planificar
estratégicamente las acciones empresariales para evaluar anticipadamente
las consecuencias.
Esta
planificación debe considerar la situación de las actuales plataformas logísticas
y los ajustes que deben introducirse en las operaciones actuales y
proyectadas.
Algunas
negociaciones que debe afrontar nuestro país son:
·
Ambito intra-Mercosur: la retrasada agenda del relanzamiento y
los aranceles transitorios para el comercio intrazonal impuestos por Uruguay
y Paraguay.
·
Con la CAN: los acuerdos fueron prorrogados hasta el 31 de
diciembre próximo, y las expectativas de zona de libre comercio, también.
·
Estados Unidos: la propuesta 4+1 retoma una iniciativa de hace
cuatro años. La intención es concluir zona de libre comercio antes de que
se concrete el ALCA.
·
Mercosur-UE:las negociaciones incluyen los plazos para
desgravación total de aranceles y gravámenes, restricciones no
arancelarias y barreras al comercio, pero quedan fuera los subsidios. El
Mercosur se comprometió a responder en octubre.
·
ALCA: la VI Reunión de Ministros y la III Cumbre de las Américas
(abril 2001) establecieron metas, objetivos y plazos que deben
cumplimentarse.
Esto
permite visualizar la necesidad de actuar de forma orgánica y efectiva. Los
recursos humanos oficiales disponibles seguramente no son suficientes para
afrontar esas negociaciones simultáneas, por lo que la contribución de los
sectores privados resulta esencial.
Los
esfuerzos deben concentrarse en la elaboración de mejores opciones para
nuestra comunidad evitando recomendaciones límites que buscan que el país
no negocie, afirmaciones referidas a la imposibilidad de llegar a las metas
por causas culturales o identificando barreras de todo tipo para enfrentar
lo que inexorablemente sucederá: participar de negociaciones múltiples,
casi simultáneas, en escenarios complejos y quizá no en el mejor momento
del país.
Mirada
positiva
Lo concreto es que el país es parte del
Mercosur, pero no es el Mercosur. Debe participar en el bloque con
propuestas alternativas realistas y fundamentadas que contemplen el nivel de
comercio intrazonal, que superó los US$ 17.000 millones en 2000.
No
se trata de ser fundamentalista de la integración ni de negar la historia y
el futuro a ultranza, sino de mejorar los niveles del comercio exterior de
la Nación en su conjunto, actuando estratégicamente en todos y cada uno de
los frentes.
Los
ingredientes para elaborar este cóctel son una mayor participación de las
fuerzas empresarias, más inteligencia de negocios aplicada, más
oportunidades comerciales, reconocimiento a la sociedad civil, transparencia
en los sectores oficiales y compromiso de la comunidad.
Todo
armonizado, para enfrentar con posibilidades realistas de éxito este
torbellino negociador.
El
autor es presidente de la Comisión de Integración Económica de la Cámara
de Importadores de la República Argentina (CIRA).
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