____Por Por Leandro Uría
- La Nación______________________________________
LA NACIÓN
– COMERCIO EXTERIOR – 18-09-2001
Estudio
de la Universidad de Buenos Aires (UBA)
Costos: queda mucho por hacer en el país
La
responsabilidad recae sobre los sectores público y privado y es central
para alcanzar la competitividad
·
La mejora del proceso de logística facilita a los consumidores y a
las empresas obtener productos en el tiempo previsto sin pagar demás
·
Aquí aún no se le otorga la debida importancia
El
escritor inglés Robert Louis Stevenson ideó, en el siglo XIX, al
equilibrado personaje Dr. Jekyll, que, sin saberlo y en forma repentina, se
transformaba en el terrible Mr. Hyde.
El
esquema de este proceso de cambio se puede trasladar de las páginas de
Stevenson a la logística en la Argentina, salvando algunos detalles, claro
está.
Entendida
como la parte de la cadena de abastecimiento que planea, implementa y
controla el flujo y el almacenamiento eficientes y efectivos de bienes,
servicios y de información relacionada del punto de origen al punto de
consumo para satisfacer los requerimientos de los clientes, la logística
experimentó una gran transformación en nuestro país.
Estancamiento
Primero, el avance de la eficiencia en la gestión de esta área fue vital
para las grandes transformaciones que experimentó la economía durante los
años '90. Pero luego, el estancamiento actual de este progreso hizo que se
revelara como uno de los mayores obstáculos para que el país pueda volver
a crecer. Un estudio elaborado recientemente por los asistentes al curso de
Posgrado de Logística y Solución de Casos de la Facultad de Ingeniería de
la Universidad de Buenos Aires (Fiuba), sobre la base de encuestas
realizadas a 170 profesionales del sector, enfatiza que aún existe muchísimo
por mejorar, pese a que buena parte de los ejecutivos coincide en que la
Argentina logró índices de eficiencia aceptables en este campo.
"Se
dan percepciones en nuestro país en lo que hace a logística que no se
plasman en una realidad concreta. Además, existe un problema cultural por
el cual no se le otorga la debida importancia a este proceso", indicó
a LA NACION el coordinador del curso de la Fiuba, Esteban Liberman.
Esta
conclusión no es menor en momentos en los cuales el país está realizando
esfuerzos para lograr índices de competitividad que le permitan quebrar la
pertinaz recesión.
Es
que el mantenimiento de una logística ineficiente y la falta de énfasis en
revertir esta situación estaría paralizando la puesta en marcha de nuevas
inversiones productivas en el país y el logro de menores costos que le
permitan conquistar nuevos mercados con sus exportaciones.
Además,
la mejora en este ámbito (que les facilita a los consumidores y a las
empresas obtener productos en el tiempo previsto sin pagar extracostos) es más
que imperativa justo cuando avanzan las negociaciones multilaterales
tendientes al establecimiento de mercados ampliados mediante el logro de
acuerdos de libre comercio.
Al
respecto, Liberman puntualizó: "Las guerras comerciales se reflejan en
guerras de cadenas (logísticas). Es importante considerar qué tan flexible
es (la cadena de una empresa), qué nivel de respuesta tiene y cómo se
manejan los niveles de inventario."
Justamente,
uno de los puntos centrales observados por el estudio de la Fiuba son las
deficiencias que existen en el país en cuanto a la gestión de la cadena de
abastecimiento (SCM, en sus siglas en inglés).
Este
concepto alude a la búsqueda de la máxima eficiencia en todos los
esfuerzos involucrados para la producción y entrega de productos. Comprende
la interconexión de productores, prestadores de servicios y consumidores,
así como las actividades necesarias (transporte, producción, almacenaje)
para crear y entregar productos.
El
trabajo de la Fiuba asegura que el 80% de las empresas encuestadas prefiere
tener alianzas estratégicas para adaptar su funcionamiento logístico a las
premisas del SCM.
Premisas
incumplidas
"Pero el 54% no permite el monitoreo de sus stocks por parte de sus
proveedores (...), el 74% no permitirá hacerlo en el futuro y el 60%
declara tener un stock de más de 15 días. No se cumplen las premisas básicas
para la integración de la cadena de abastecimiento", dijo.
Por
este motivo, no resulta sorpresivo que el 46% de los ejecutivos encuestados
pertenecientes a empresas grandes de la Argentina (con facturación superior
a los 10 millones de dólares) afirme que sus gastos logísticos son altos o
medios. Es decir, entre un 30% y un 50 % de sus costos operativos totales.
Tampoco se verifican niveles suficientes de informatización, que es vital
para que las empresas y sus proveedores puedan aprovechar las ventajas del
SCM. Por caso, la utilización de este tipo de sistemas (que permiten la
reposición inmediata de los productos comercializados porque el proveedor
accede a esta información) explica el crecimiento explosivo en el plano
mundial de cadenas de venta al menudeo como Wal-Mart.
Sólo
el 1% de las empresas encuestadas de facturación superior a 10 millones de
dólares anuales posee verdaderos sistemas integrados de información, según
el trabajo de la Fiuba. Esto hace presumir que algunas multinacionales
emplean procesos menos eficientes de administración logística en la
Argentina que en los principales países del mundo.
En
este estado de cosas, es natural que se dificulte la implementación del
planeamiento de colaboración que supone el traspaso fluido de información
entre los distintos eslabones de la cadena logística para reducir la
incertidumbre respecto de cuál es la demanda efectiva de los bienes.
"Como
distintas empresas no disponen de información y se cubren con stocks, hay
altos costos para todos. El planeamiento colaborador, en tanto, apunta a
suplantar stocks por información", explicó el gerente de SCMy de
sistemas de planificación avanzados de la consultora Price
WaterhouseCoopers Daniel Márquez.
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