____Por Laura Reina - La Nación______________________________________ LA NACIÓN – EMPLEOS – 25-09-2001
Todas
las personas disponen de él, pero muy pocas saben aprovecharlo. Algunos
sostienen que vale oro, pero ni el hombre más rico del planeta puede comprarlo.
Es la fuente inspiradora de numerosas metáforas, aunque ninguna es tan acertada
como la que asegura "intentar dominar el tiempo es como pretender atrapar
el viento". Existen
distintas técnicas que, si bien no aspiran a alcanzar este imposible,
contribuyen a que se pueda sacar mejor provecho de cada minuto. El objetivo es
evitar la frustrante sensación de no llegar con el trabajo, momento en el que
nunca parecen suficientes las veinticuatro horas que tiene el día. Un
buen comienzo es hacer una pausa, dedicar diez minutos a analizar la agenda del
día y separar lo importante de lo urgente. Pero, en realidad, éste es el
último paso de un plan que incluye diagnóstico, planificación, fijación de
metas y verificación de lo pautado. Síntomas
preocupantes Otra
señal de que se está haciendo un mal aprovechamiento del tiempo se produce
cuando un empleado se lleva reiteradamente a su casa el trabajo que no pudo
terminar en la oficina. "Esto, en lugar de denotar desgano puede significar
inconvenientes para identificar prioridades o para tomar decisiones",
admite Nelly Hoijman, directora de la consultora de capacitación Cedepe. Además
de una merma en la productividad individual, el manejo ineficaz del tiempo puede
generar angustia, aumento de la tensión nerviosa y mucha ansiedad, lo que
seguramente derivará en stress. De ahí la importancia de que las compañías
entrenen a su personal en la carrera contra el reloj. Paso
por paso "Estas
situaciones son consecuencia de una mala organización laboral, donde las
prioridades son confusas o cambiantes", sostiene Báez. Por eso el segundo
paso es trazar objetivos claros acordes con los valores de la compañía.
"De esta manera se organizan las actividades en función de estas
metas", expresa Mónica Reta, directora de Capacitación Ejecutiva, miembro
de Crestcom Internacional, que dicta cursos sobre manejo del tiempo. También
Hoijman destaca la importancia de los objetivos en la planificación:
"Sirven para medir la efectividad de nuestras acciones. Son parámetros
organizativos que nos permiten comparar un antes y un después". Por
eso cuando se trabaja con metas es preferible planificar con una semana de
antelación. El día a día resta perspectiva y puede hacer perder de vista el
rumbo. "El plan semanal da sentido a las acciones diarias", expresa
Báez. Una
vez definidas las metas, sólo resta fijar las prioridades y otorgar a cada una
de ellas un tiempo de realización. "Aquí es importante conocer las
fortalezas y debilidades propias y ajenas para delegar responsabilidades en las
personas correctas", dice Reta. Para
Báez, la capacidad de distribuir y ceder tareas es una de las claves del éxito
de estos programas:"La delegación efectiva anima la participación de los
empleados, otorga mayor motivación y mejora la capacidad de decisión del
personal", asegura. Por
último, es fundamental la acción coordinada. El líder del sector debe
encargarse de sincronizar los ritmos de trabajo en función de los objetivos del
área y de la firma. De lo contrario, todo esfuerzo personal será una nueva e
inútil pérdida de tiempo. Laura Reina Algunos
Consejos ·
No pretender hacer varias cosas al mismo tiempo. Es necesario abarcar una
por vez y sólo después de terminarla empezar con la siguiente. ·
Escribir las tareas por realizar para no olvidar ninguna y tacharlas a
medida que se completan. |