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Por Gustavo
Efron - La Nación__________________________________________________________ LA
NACIÓN – EMPLEOS – 3-12-2001 Entrevista "Un
buen funcionamiento del mercado de trabajo no se basa en la desregulación,
sino en reglas, en instituciones de puesta en relación, de vinculación
entre los trabajadores y los propietarios, y en que estas reglas sean
aceptadas por todos, porque responden a ciertas condiciones de
equidad", sostiene François Eymard-Duvernay, economista francés y uno
de los más importantes exponentes de la economía de las convenciones,
pensamiento ligado a las llamadas teorías
institucionales. Eymard-Duvernay,
que fue durante varios años director del Centro de Estudios del Empleo del
Ministerio de Trabajo de Francia, conversó con La Nación
en su visita a Buenos Aires, invitado por el centro Piette Conicet. El
experto consideró que una baja desocupación "tiene más que ver con
una cooperación macrosocial, porque en las condiciones modernas de producción
todos los trabajadores tienen un papel muy importante en cuanto a la calidad
de los productos y es fundamental que se comprometan con la empresa". -Esta
es una idea más del consenso que del conflicto.
-
El conflicto siempre está presente, en toda empresa y sociedad. Las
personas siempre se preocupan por ser bien tratadas, y critican las
condiciones de trabajo y los salarios. Pero para que esta crítica sea
posible, es necesario que haya reglas colectivas que sean oficiales y legítimas.
En una economía puramente liberal, la única manera que tiene un consumidor
o un trabajador de manifestar su descontento es irse, o dejar de consumir.
Es una manera ineficaz de resolver los problemas. Hay
otra manera, más útil, que es discutir. Una organización eficaz está
basada en instituciones legítimas, en el marco de la cual las críticas
pueden expresarse; esto lleva a una evolución de las reglas, es una tensión
permanente entre el mantenimiento de la cooperación a largo plazo y las críticas
a corto plazo. Si no hay crítica o conflicto es una sociedad muerta, pero
si no hay un objetivo de cooperación a largo plazo no se puede construir
nada. -¿Cómo
se puede garantizar la protección de derechos laborales frente a los
cambios económicos actuales?
-Hay
que analizar cuál es la manera de garantizar un nuevo sistema de protección
social que sea coherente con los nuevos principios. Sobre estos temas hay un
trabajo muy importante de dos investigadores, Luc Boltanski y Hebe
Schiapello, explicado en el libro El nuevo espíritu del capitalismo. La
idea es que está surgiendo una nueva forma de organización que podríamos
denominar en red, que estaría vinculada con la integración, por parte de
los empleadores, de nuevos valores libertarios surgidos en los años 60. En
esa época se dio una evolución hacia una organización que considera más
los valores individuales. -¿No
resultó de eso un avance en las relaciones del trabajo?
-Estas
nuevas formas de organización tuvieron éxito, porque corresponden a
valores de jóvenes, pero el problema es que llevaron a reestructuraciones
muy profundas, dejando de lado a todos aquellos que no correspondían a
estos valores: los de más edad, inmigrantes, analfabetos, quienes no tienen
las capacidades psicológicas indispensables para integrarse a estas redes y
ampliar su red de relaciones. Además, los sindicatos no estaban adaptados a
este nuevo sistema de valores. -En
la Argentina, existe además el problema de que los beneficios sociales son
sólo para los que están en la economía formal. -Este
un tema muy vigente en Francia y los países europeos, aun cuando esa brecha
entre informales e incluidos no es tan grande. Lo que desarrollamos en las
teorías institucionalistas es que toda sociedad está constituida por una
pluralidad de formas de organización, no hay una única, sea el mercado o
las grandes empresas industriales; y es algo muy importante poder adaptar la
legalidad jurídica a esta pluralidad. De lo contrario, las formas de
organización que no son reconocidas se ven obligadas a caer en la
ilegalidad, cuando en realidad muchas veces tienen un gran dinamismo y
cumplen un papel importante en la vida del país. -¿Qué
opinión tiene respecto de la conocida idea del fin del trabajo?
-Creo
que el peligro de estas tesis -cuyo exponente más conocido es Jeremy
Rifkind- es no tratar de transformar las condiciones de trabajo dentro de
las empresas, sino intentar resolver los conflictos aumentando la cantidad
de tiempo libre. Considerar las condiciones actuales de trabajo como
inevitable y que la solución para las personas está fuera del trabajo. Gustavo
Efron
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