Por Liliana Racauchi - José Bidart - Spa Naturista Las Dalias - Contáctese con Nosotros
Vivir
Sin Esfuerzo
El otoño nos
muestra sus árboles dorados, como si estuvieran iluminados por el sol, a
pesar de la lluvia.
Esta
estación que viene más fría que otros años nos da la posibilidad de
encontrarnos con el fuego en la chimenea, el poder contemplarlo es un
regocijo para el alma, pareciera una especie de purificación..., mientras,
escuchamos una música que invade todos nuestros sentidos (se las
recomendamos: “A noite do meu bem” Nana Caymmi).
También,
a través de la ventana, vemos cantidades de pájaros, más de lo habitual,
tal vez bajando de las montañas, que hoy amanecieron nevadas. El mismo frío,
los impulsa a bajar y a buscar el alimento en los valles. Hay de todos los
colores y todas las especies, chicos y grandes. Juguetean unos con otros,
comen, buscan, indagan su alimento, vuelan juntos o cada uno por su lado. En
este momento no hay disputas todo está en armonía.
¡Qué
distinto funcionamos los seres humanos a esta imagen que hoy estamos viendo!
Nosotros,
al igual que los animales en circunstancias distintas a la que estamos
relatando, luchamos, nos comparamos, nos esforzamos por acumular, por
conseguir lo que deseamos, por ser reconocidos, queridos, valorados, por la
búsqueda de poder y seguridad, por la necesidad de realización personal,
siendo que ésta no es más que la manifestación de un ego que necesita
expandirse. En definitiva, el fin último de esa lucha tiene que ver con el
miedo a no sentirnos nada.
Estamos
condicionados milenariamente a esa lucha y a ese esfuerzo y no nos damos
cuenta que la vida, más allá de nuestra voluntad, genera un proceso alquímico,
transformador, cuando sabemos convivir en forma amorosa, armoniosa,
entregada, con nuestras sensaciones de miedo, dolor, desamor, vacío. La
alquimia sería la posibilidad de trasmutar, es decir, la posibilidad de que
terminen de operar en uno esos estados.
Cuando
esto no sucede y lo que hay en uno es lucha y esfuerzo se produce un gran
desgaste de energía, lo cual genera que las funciones vitales estén
deprimidas y que nuestro sistema inmunológico esté bajo.
En
lo psicológico se traduce en ansiedad, porque no tenemos la capacidad de
atención y percepción para estar en el aquí y ahora; en tristeza y
depresión porque al no tener vitalidad vemos todo oscuro; estrés, porque
al no tener energía estoy desbordado para hacer frente a los desafíos de
la vida. También la lucha y el esfuerzo por lograr cosas nos genera
frustración, porque aquello anhelado nunca termina de saciar nuestras
expectativas y de esta manera, ésta frustración va generando desconfianza
y desvalorización hacia uno mismo y hacia la vida toda.
Todo
lo enunciado anteriormente genera en el plano físico un estado de
debilitamiento. No es casual que se haya establecido el Día Internacional
del Síndrome de Fatiga Crónica, lo cual es coherente con una vida signada
en el esfuerzo y la lucha.
Por Spa Naturista Las Dalias
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