Por Liliana Racauchi - José Bidart - Spa Naturista Las Dalias - Contáctese con Nosotros
Consejos para las épocas de Calor
Es importante tener en cuenta algunas pautas con relación a la dieta a
llevar durante ese tiempo.
Así como la tierra, durante los momentos de calor y mucho sol necesita más
agua, lo mismo sucede con nuestro cuerpo; necesitamos más líquido, más
frutas, verduras crudas y mucho menos de alimentos cocidos, de proteínas y
de grasas, ya sean éstas vegetales (aceites, nueces, almendras, semillas en
general) ó animales (lácteos, huevos, carnes). No obstante se trata de
encontrar un nuevo equilibrio, con relación al cambio de estación y no de
descartar, en este caso, aquellos alimentos que son fuente de calor.
Hay que tener en cuenta un principio, que si bien es válido para todo el año,
es más importante respetarlo en esta época porque el cuerpo necesita menos
comida, y que es: Desayunar como un príncipe, almorzar como un rey y cenar
como un mendigo.
Nuestra sugerencia para los meses de verano, en una persona con una condición
física mínimamente saludable, es la siguiente:
Desayuno:
Té de: Carqueja (hepático), ó Canchalagua (activador de la circulación)
ó Marrubio (problemas estomacales) ó Diente de León (hepático, que no
constriñe el intestino).
Fruta de estación, orgánica y de la zona de influencia: damascos,
duraznos, frutillas, cerezas, uvas, peras, ciruelas, manzanas, higos,
bananas, melón, sandia, en cantidad moderada, es decir una cada vez.
Yogurt natural, orgánico, combinado con alguna de las frutas anteriores, 1
ó 2 cucharadas de avena ó de germen de trigo y con un poco de miel si es
necesario, 2 ó 3 veces por semana.
Otras veces, 1 ó 2 tostadas de pan de sólo harina de trigo integral, orgánico,
con manzana rayada por encima y un poco de canela.
Otras veces incorporar a lo anterior un poco de ricota natural orgánica (1
ó 2 veces por semana).
Almuerzo:
Cereales integrales (30%): Arroz integral, cebada perlada, fideos
integrales, trigo burgol, mijo pilaf, maíz en forma de humita ó el choclo
hervido.
Proteínas (20%): Queso de soja (1 vez por semana), huevo duro en ensalada
(1 vez por semana), salmón a la plancha (1 vez por semana), pollo de campo
(1 vez por semana), zeitán (1 vez por semana), aduki ó lentejas ó
garbanzos ó porotos negros, (1 vez por semana en ensaladas).
Ensaladas (50%): Utilizar todas las verduras de la estación y de la zona,
orgánicas. Condimentar con aceites de 1º presión en frío de: oliva,
girasol, lino, germen de trigo. Salsa de soja sin pasteurizar orgánica,
jugo de limón ó de naranja.
Té de Marcela (estómago, páncreas), Manzanilla (combate cólicos), Menta
(antidispepsias), Habú (antihipertensivo, regula intestino).
Merienda:
Té de Bancha (energizante, mineralizante) ó jugo de zanahoria y manzana
verde ó 1 fruta de las mencionadas para el desayuno.
1 ó 2 tostadas con dulce de membrillo o damasco orgánicos hecho con azúcar
integral
Cena:
Algunas veces en la semana caldo de verduras o sopa crema con verduras (
zapallo, nabo, cebolla ó zapallo, zanahoria, remolacha, ó zapallo,
puerros) con gotas de jengibre rayado al servir.
Verduras al vapor o rehogadas, empanadas de verduras, tartas de verduras,
budines livianos, croquetas de verduras, pizzas de cebolla. No consumir
cereales por la noche, si se consumieron al mediodía y en el desayuno,
tampoco proteínas.
Té de Pasionaria, Tilo, Cedrón, Toronjil, Hongo Shiitake, Mimosa, Lavanda,
Canela. Todos son relajantes y ayudan a conciliar el sueño.
Descargas Del Final Del Verano
En la medicina oriental se habla del invierno y del verano tardío, épocas
del año que tienen que ver con el final del invierno y del verano
respectivamente, antes de la primavera y el otoño. Son épocas en que los médicos
reciben mayor afluencia de pacientes, porque las personas comienzan a
realizar las descargas físicas y psicológicas de los excesos cometidos en
las dos estaciones mencionadas anteriormente.
Vamos a referirnos a las descargas del verano.
En el verano se acumulan excesos de líquidos y azúcares (frutas, jugos,
gaseosas, cerveza, helados). Estos alimentos, como en general no son
ingeridos con moderación (esto es un término relativo, porque puede
suceder que lo que es poco para muchos puede ser mucho para otros), por un
lado generan una sobrecarga que se traduce en acumulación de mucus y ácidos
grasos en las articulaciones, hígado, corazón, riñones, intestinos,
pulmones, con lo que éstos órganos trabajan a menos de su capacidad
normal, generando desequilibrios en todo el sistema físico y psíquico. Por
otro lado durante el verano la actitud psicológica es de mayor
excitabilidad, estados emocionales más desbordados, se duerme menos, se está
más hacia afuera, extrovertido y el calor genera un cierto mal humor, el
exceso de sol también sobrecarga el ánimo, a los órganos del cuerpo y si
bien genera energía y un estado placentero, el exceso de éste es muy
excitante. En este verano tardío, entonces comienza la necesidad del
organismo de descargar los excesos, relacionados con el ánimo, con el sol y
con lo que se ingiere. El exceso de mucus y ácidos grasos acumulados se
traduce, también, en energía estacionada, bloqueada, que no sólo tiene
que ver con los alimentos, sino también con los estados emocionales.
Las gripes, resfríos y bronquitis tempranas, diarreas, dolores de cabeza,
alguna que otra infección, dolores articulares, dolores de piernas,
inflamación intestinal, estomacal, cansancio, tristeza, irritabilidad
nerviosa, son manifestaciones que hablan de la necesidad de ajustar y
permitir que la descarga se haga naturalmente, para lo cual es importante
saber acompañar dichas descargas sin una actitud intervencionista (toma de
medicamentos) o una actitud negadora, de resignación frente a lo que a uno
le sucede, esperar que el tiempo lo resuelva o una actitud enjuiciadora.
Cuando se produce la descarga no solo estamos eliminando los excesos de lo
ingerido, sino que los desbordes emocionales que hemos tenido, la
excitabilidad, también se acumula y necesita salir de alguna manera.
Permitir que la descarga se haga naturalmente significa respetar los ciclos
de la naturaleza, comprendiendo que existen enfermedades de ajuste o de
descarga que el cuerpo necesita realizar para volver a su estado natural.
Cuando este proceso es interrumpido utilizando medicamentos, lo que hacemos
es suprimir el síntoma de descarga con lo cual generamos un proceso de
acumulación de toxinas, ya que no hemos permitido que se descargue el
sobrante, las toxinas que el cuerpo necesita sacar y además estamos
incorporando la química de los medicamentos ingeridos. También es una
actitud intervencionista intentar combatir los síntomas con una dieta, con
un masaje, con Flores de Bach, haciendo terapia para analizar el problema;
en todos estos casos lo que no hay es una entrega, acompañamiento del
proceso y posterior comprensión, lo cual permite una liberación natural y
tal vez una resolución para siempre de la sobrecarga.
Si esta entrega no
ocurre, se generan las acumulaciones que dan lugar a las llamadas
enfermedades degenerativas: cáncer, diabetes, baja del sistema inmunológico
(SIDA, Lupus), enfermedades coronarias, vasculares, artritis, reuma, neumonías,
depresión, etc.
Acompañar el proceso de descarga significa comprender primero que nada,
porqué sobrecargo y generar un cambio en mi actitud, en mi forma de ver la
vida, en mis hábitos, en mi forma de alimentarme. Por otro lado, saber
acompañar no significa que uno niegue la enfermedad o no haga nada al
respecto o llegue a estar con mucho malestar, sufriendo. Se trata de
utilizar los elementos de la naturaleza para encontrar los mecanismos de
curación natural como por ej.: la alimentación, la actividad física,
ejercicios respiratorios, hidroterapia, fangoterapia, auto-masajes, etc. y
la meditación como una forma de entrega al malestar y aprender a utilizar
ésta para comprender los motivos subyacentes que tienen que ver con estados
psíquicos emocionales.
¿Porqué uno sobrecarga psicológicamente en el verano?
En verdad uno sobrecarga siempre, durante todo el año, pero en lo
estrictamente referido al verano podemos decir que al generarse un estado de
excitación, de estar en una actitud más hacia fuera, poco tiempo e
importancia le damos al hecho de quedarnos 15 ó 20 minutos diarios
percibiendo todo el movimiento de nuestro ser, observando, escuchando,
nuestro sentir profundo. Cuando se está atento no existen las sobrecargas.
¿Podemos, más allá de los estímulos externos como el clima, vacaciones,
vida social, mantener un equilibrio emocional que nos permita no
sobrecargarnos? ¿Puede ser que la necesidad de tanta exteriorización tenga
que ver con la insatisfacción respecto de nuestras relaciones afectivas,
laborales, el miedo a enfrentarnos con el vacío existencial, la pobreza
interna, la necesidad de recibir afecto, reconocimiento? ¿Podemos darnos
cuenta que nada más maravilloso existe que estar en paz con uno mismo y
sentir la dicha porque sí, libre de todo estímulo?
Por Spa Naturista Las Dalias
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