Por
Gabriela Gonzalez Gass - Contáctese con Nosotros
Políticas
Públicas y Equidad
En
todo momento, pero sobre todo en los momentos de crisis profunda como el que
nuestro país está atravesando, las políticas públicas deben estar
impregnadas de equidad social.
En
este sentido, no podemos gestar políticas que no tengan en cuenta las
situaciones de dependencia, subordinación y/o injusticia derivadas de las
formas de organización de nuestra sociedad.
Estas
situaciones afectan de forma diferenciada a grandes grupos poblacionales
entre los que encontramos a los considerados pobres pero también a l@s
ancian@s, a l@s niñ@s
y/o a l@s discapacitad@s.
También
las mujeres padecieron históricamente y siguen padeciendo dependencia,
discriminación e injusticia; por eso hablamos de formular políticas con
equidad de género.
Ahora
bien, las mujeres por el solo hecho de ser mujeres, no pueden ser
consideradas un grupo vulnerable, son más de la mitad de la población
mundial y en la Ciudad de Buenos Aires, sobre un total de 2.730.000
habitantes, hay 250.000 mujeres más que hombres. Sin embargo, todas
nosotras nos desenvolvemos cotidianamente dentro de distintos sistemas
discriminatorios, los cuales reproducen injusticias.
Cuando
hablamos de gestionar políticas públicas con enfoque de género, no
estamos refiriéndonos a una política sectorial sino a la equidad social
en general, porque incorporar la “mirada mujer” en el diseño,
implementación y evaluación de las políticas públicas es asumir que la
equidad de género es una parte ineludible de la justicia social.
De
todo lo anterior se desprende
que por lo menos la mitad de los pobres, los niños, los ancianos y los
discapacitados de nuestra ciudad son mujeres y que el objetivo debe ser
colocar a la equidad social y de género en el centro de las preocupaciones
al momento de orientar las políticas, para de esa manera reducir la
desigualdad y simultáneamente contribuir al desmantelamiento de los
patrones reproductores de la discriminación.
|