Por Liliana Racauchi - José Bidart - Spa Naturista Las Dalias - Contáctese con Nosotros
La
Comida y Su Relación Con Las Enfermedades
La
enfermedad es el producto de muchos factores, entre todos ellos la
alimentación es uno más, no es el más importante, pero es algo a tener
muy en cuenta, por esto nos vamos a referir a ello.
El
acercamiento a la Naturaleza permite la comprensión de sus ciclos de
autorregulación y es posible observar a través de las plantas, flores, árboles
y verduras del huerto, que al trabajar la tierra en dónde éstas crecen, al
abonarla, al mineralizarla, al darle los suficientes nutrientes estas se
desarrollan con fuerza, con vitalidad, con potencia.
Muchas
veces encontramos flores sin pétalos, o nabos y zanahorias comidas por
ciertos insectos y nos damos cuenta que, modificando la calidad de la
tierra, es posible evitarlos, ya que estos no se acercan cuando la planta
tiene el suficiente vigor, esta es la forma de encarar el trabajo del huerto
para los agricultores orgánicos.
Con
nuestro organismo sucede lo mismo; si la calidad de la sangre es buena, si
tiene la suficiente fuerza y vitalidad las posibilidades de combatir las
enfermedades son mayores. Si bien es cierto que para que la calidad de la
sangre sea buena son necesarios una buena alimentación, una buena oxigenación
y una actitud de vida positiva, a través de nuestra propia vivencia podemos
entender que la salud o un estado aproximado a ésta es el producto de la
conjunción de varios factores, si se come mal por mejor oxigenación que
haya es imposible tener una actitud buena ante la vida y la enfermedad
aparece; si se tiene una buena actitud frente a la vida seguramente se ha de
comer bien y se respirará un buen aire, de manera que si se alimenta uno
saludablemente, lo cual significa que hay una buena predisposición a vivir
bien, seguramente se respirará bien y eso conllevará a tantas otras cosas
en beneficio del propio bienestar. Queremos decir con esto que la comida, si
bien no es el único, es un factor importante para una vida saludable, y que
a través del buen alimento cotidiano la calidad de nuestra sangre se
modifica y es posible, entonces, dejar actuar a la naturaleza con sus
principios de autorregulación para poder dar las respuestas válidas a las
enfermedades que nos aquejan.
El Aspecto Emocional
Ya
hace prácticamente 20 años que llevamos adelante una alimentación
equilibrada, natural, orgánica y no es que la enfermedad no haya estado
cerca, han aparecido gripes, infecciones, deficiencias renales, hepáticas,
problemas intestinales, respiratorios, parásitos, problemas en los órganos
reproductores y siempre la manera de resolverlos ha sido a través de
tratamientos naturales como: una alimentación adecuada a la situación,
compresas, baños, aplicaciones de arcilla o fango, auto masajes, ejercicios
terapéuticos, ejercicios de respiración y por sobre todo acompañando con
la observación y la investigación del proceso en si, además de los
miedos, ansiedades, etc., conflictos que aquejan a todos los seres humanos.
Mucho
se habla de que el origen de toda enfermedad es emocional, y que las
emociones enferman al cuerpo; no podríamos asegurar la veracidad de esta
afirmación. Sabemos que en muchos momentos la enfermedad surgió a partir
de un estado de angustia, de inseguridad y que a partir de un ajuste
alimentario y la comprensión del estado psicológico fue posible
resolverla, pero también podemos comprobar que por falta de información,
por falta de experiencia y por desconocimiento en cuáles son las verdaderas
necesidades del cuerpo uno se ha enfermado mas allá del estado anímico y
que con un pequeño cambio en la dieta el desequilibrio fue desapareciendo.
Diferencia Individuales
Uno
cree que comer naturalmente es de por sí la garantía para evitar
enfermedades, sin embargo no-pasa solamente por incorporar alimentos
naturales, sino por saber equilibrarlos. Cuántas veces comer demasiada
fruta o demasiadas harinas o demasiado pescado e incluso demasiado arroz
integral han generado un desequilibrio. Lo que a uno le sirve no es lo mismo
que lo que le sirve a otro; a otra persona le puede resultar muy bueno algo
de fruta diariamente y a otra eso mismo puede serle perjudicial, a una le es
necesario 2 ó 3 veces por semana comer pescado y a otra le resulta
suficiente un poco cada 10 días ó nunca.
Hay
personas con condiciones más pasivas, con una actitud hacia adentro, con
poca energía y otras más activas, con demasiada energía, con una actitud
hacia afuera; por eso para algunos comer verduras crudas como el alimento
principal puede en cierto momento resultarle curativo, porque tal vez esté
excedida en alimentos animales, en demasiada grasa y aceite, en cambio a una
persona con escasa energía, que es, por ej. vegetariana, comer sólo
verduras, cereales y legumbres pueden resultarle insuficientes y necesita
incorporar alimentos grasos.
Principios De Regulación
En
la medida que uno comprende los principios de equilibrio y de regulación de
la naturaleza, es posible a partir de investigar e informarse, teniendo en
cuenta la propia condición y cómo uno se encuentra en determinado momento,
si conviene comer más o menos arroz, si aquella naranja me hará bien o
empeorará por ej. el problema intestinal que tengo en ese momento o si
siento el hígado cargado y la porción de pescado me será beneficiosa.
A
través de nuestra propia experiencia y de la gente que ha pasado por “Las
Dalias” hemos podido observar cómo el buen alimento cura, mejora,
restablece y cómo también, el alimento desequilibrado quita la posibilidad
de salud. Cada vez existe mayor difusión acerca de cómo por ej. las
enfermedades cardíacas y circulatorias tienen parte de su origen en el
excesivo consumo de grasas, a tal punto que desde el senado de los EE.UU.
salieron las normas alimenticias para la población y apareció la llamada
pirámide nutricional, tan difundida en las revistas más leídas, en cuya
base aparecen los cereales integrales, le siguen las verduras, las frutas,
las legumbres, las grasas de productos animales y por último el azúcar.
Sucede que el nivel de salud de la población norteamericana ha sido tan
malo que mucho se está investigando al respecto y es sabido ya casi
popularmente cómo influye el alimento en enfermedades como el cáncer, el
SIDA, la diabetes, las circulatorias y cardiovasculares. Uno de los países
dónde más osteoporosis existe es justamente los EE.UU., paradójico pues
su consumo de lácteos también es muy grande; sucede que la osteoporosis es
la ausencia de calcio producto de una acidificación de la sangre que se
genera a partir del exceso de grasas, del exceso de frutas, dulces, harinas,
productos químicos, todos estos alimentos que se ultra consumen no solo en
dicho lugar sino en casi todo el mundo. La depresión, enfermedad tan común
en estos días, parece ser, entre otras cosas, generada por la falta de
magnesio y otros minerales; no sólo el estrés y la frustración generan
depresión y bajan la presencia de minerales en nuestro organismo, el exceso
de azúcar, la comida rápida, el exceso de carne, alimentos artificiales,
medicamentos, fruta y miel en cantidades, son causantes de depresión. En
Europa, por ej. concretamente en Francia cada vez son mayores los problemas
de esterilidad, a tal punto que muchas personas vienen a Sud América a
adoptar niños, ya que las posibilidades de procreación son cada vez
menores. Además del estilo de vida, se ha comprobado que el consumo de
pollos que son alimentados para su engorde con hormonas, genera una baja en
la producción de espermatozoides; esta circunstancia no sólo es de
Francia, sino que ya está ocurriendo en diferentes países del mundo y
también en la Argentina, dónde se consume en cantidades pollos de criadero
engordados artificialmente.
Las
alergias es otra de las enfermedades que aquejan a un número muy importante
de la población mundial a tal punto que los médicos, no sólo los
naturistas, recomiendan a sus pacientes prescindir de los lácteos que son,
entre otros alimentos, generadores de dicha enfermedad; lo mismo ocurre con
medicamentos y alimentos artificiales en general. Todos estos productos
contienen sustancias que afectan directamente al hígado, desequilibrándolo
y al no funcionar bien éste órgano, que es el encargado de eliminar las
toxinas del cuerpo, éstas buscan salir por otros canales que no son los
adecuados, produciéndose las alergias en forma de erupciones, asma, fiebre
de heno, psoriasis, etc.
Enfermedades
tales como el SIDA, tuberculosis, cólera, dengue, virósicas en general,
que tanto afectan a la población de todos los países del mundo son
generadas por una baja en el sistema inmunológico. Las condiciones de vida
agitada y acelerada son un factor fundamental, la miseria también lo es,
pero esta agitación en la que se vive, este apuro desmesurado hacen que las
personas no tengan el tiempo y el espacio necesario para prepararse su
alimento e incluso para sentarse a comerlo, de manera que en el momento de
la comida aparece el sándwich, la gaseosa, los dulces, galletitas,
alfajores, medialunas, en el mejor de los casos y sino debido a la pobreza,
alimentos sin capacidad nutritiva y que impiden la posibilidad de fortaleza
tanto física como psicológica. El té común, el café, el mate, afectan
al hígado, alteran el ritmo circulatorio, afectando por lo tanto al riñón,
ya que cuando el corazón no funciona bien el riñón tampoco y a su vez son
generadores de enfermedades tales como la hipertensión, problemas
circulatorios, hepáticos, renales y del sistema nervioso, aumentando el
colesterol por el estrés generado ante la cantidad de elemento excitante
(cafeína) que contienen. Lo mismo sucede con el alcohol, que afecta al
sistema circulatorio, por lo tanto el corazón se debilita, el riñón se
carga, lo mismo que el hígado, generando una suba de colesterol y problemas
de hipertensión, entre otros.
Sabido
es también que la artrosis, la artritis y el reuma tienen parte de su
origen en el consumo excesivo de carnes, azúcar y alimentos acidificantes
en general.
Si
bien lo anterior resulta desolador, lo bueno de todo esto es que existe una
manera de prevenir las enfermedades a través de encararnos holísticamente,
o sea viendo todos los aspectos involucrados en nuestro cotidiano vivir.
Experiencias
En
el transcurso de estos 7 años de estar aquí hemos visto pasar mucha gente
con problemas severos de salud y cómo a través de una buena alimentación,
ejercicios físicos, meditación, tratamientos de barro, hidroterapia,
masajes, caminatas, contacto con la naturaleza, aire puro, aguas curativas;
pudieron algunos ir encontrando la punta del ovillo.
En
una oportunidad llegó una señora con una artrosis deformante, le costaba
caminar, ya había sido operada varias veces, tenía prótesis y sus
articulaciones estaban tiesas. Comenzó a hacer una dieta estricta basada en
arroz integral, verduras, algunas legumbres y prácticamente nada de animal
y de fruta, pudo llevarla adelante unos 20 días tiempo en el cual ya las
articulaciones de los pies habían empezado a mejorar notablemente. El
exceso de dulces había sido una causa, entre otras cosas, de su enfermedad
y no se sentía capacitada para mantener la dieta pues no estaba dispuesta a
dejar de consumirlos; fue una lástima porque había tenido un progreso
notable y de haber continuado hubiera progresado aún más.
En
otra oportunidad se acercó un hombre que venía desahuciado, tenía una
alergia entre las piernas, cerca de los testículos de la cual hacía más
de 2 años que la padecía, con la consiguiente desesperación pues era una
picazón insoportable que le impedía hasta dormir de noche. Había pasado
por cuanto médico dermatólogo existe y pasaba de pastillas a pomadas y así
interminablemente. El hombre comía chocolate diariamente y a ningún médico
se le ocurrió preguntarle que comía o siquiera sugerirle un cambio en su
alimentación. A la semana de estar aquí la erupción se había secado y la
picazón desaparecido; le sugerimos que dejara las harinas y comiera arroz,
cebada, mijo, sopa de aduki (tanto el mijo como la sopa de aduki ayudaba a
levantar el nivel de glucosa de la sangre, generando una menor necesidad de
consumir dulces), verduras, legumbres, manzanas y peras cocidas algunos días.
Otro ejemplo es el de un médico que llegó con un estado de abatimiento
intenso, sufría de dolores de cabeza agudos y no dormía prácticamente
nada durante la noche; tomaba cantidades de medicamentos, para dormir, para
el dolor de cabeza, para mover el intestino, para secarlo en el caso de
estar éste suelto, para acidez estomacal. En realidad era un adicto a los
medicamentos; empezó la dieta y a medida que se iba sintiendo mejor fue
dejando los remedios; el dolor de cabeza fue menguando, la acidez también,
y ya descansaba una cuantas horas durante la noche.
Entre
otros tantos ejemplos podemos citar el de una señora que vino con un exceso
importante de peso, severos problemas de constipación e insomnio, un
rechazo muy fuerte hacia su cuerpo, el tratamiento que se le dio fue:
levantarse a primera hora de la mañana, caminar descalza por el césped
mojado por el rocío y recibir los minerales y la energía de la tierra,
caminar todos los días hacia la montaña (3 Km.) y ver la salida del sol
para impregnarse de la melatonina necesaria para ayudarla a combatir el
insomnio y darle la vitalidad necesaria, clases de yoga para flexibilizar,
fortalecer los músculos y sensibilizar, trabajos cotidianos de meditación
como forma de enfrentar, comprender, relacionarse con su problemática para
dar lugar a la resolución de la misma, tratamientos de fango-terapia para
permitir una buena descarga física y emocional, masajes, auto masajes con
aceite esencial de lavanda y baños nocturnos para generar un acercamiento a
las sensaciones y por ende un menor parloteo mental, una dieta basada en
cereales, verduras, frutas con poco azúcar, sin harinas ni productos
animales, esto último como forma de ayudar a serenar su mente y permitir
que la sobre carga desaparezca. También se dio una terapia con hierbas
medicinales para resolver la condición particular de la persona. Al cabo de
trece días la persona se fue habiendo bajado bastantes kilos, resuelto su
problema intestinal, conciliado el sueño, con fuerza y energía para
continuar y habiendo hecho comprensiones importantes que le permitieron una
mejor relación consigo misma.
Otro
ejemplo es el de un muchacho de 36 años, que desde los 27 se había
dedicado solamente a generar dinero, excluyendo los demás aspectos de la
vida. Esto generó en él un enorme vacío existencial, una desvitalización
muy fuerte, acompañado de sentimientos de desvalorización y desconfianza.
Esto se tradujo en depresión y problemas de flojedad intestinal. Llegó con
un botiquín cargado de medicamentos que al cabo de 10 días, haciendo un
tratamiento integral de salud, logró eliminar. En relación a la comida se
le ofreció una alimentación revitalizante, ordenada, respetando los
horarios, basada en más alimentos cocidos que crudos, alimentos que
fortalecieran el sistema nervioso (mijo, maíz, quínoa, té de hipéricum,
polen con miel y propóleo, pocos alimentos dulces, té de Bancha,
membrillo, pan de maíz y otros). Se le recomendó eliminar las carnes y
consumir yogurt, ricota y huevos como alimentos derivados de animales.
Nuestra Vivencia
Personal
Podríamos
contar muchos ejemplos más, además de nuestra propia vivencia del día a día.
Al
venir a vivir aquí, en Córdoba en este pequeño pueblo de “Las
Chacras”, desde Bariloche, con una nueva actividad, un nuevo hábitat, un
clima por completo diferente, tuvimos unos cuantos problemas con nuestra
salud. Desde ya que el factor psicológico estaba presente porque nos sentíamos
un poco desarraigados, pero lo cierto es que pasamos por enfermedades virósicas,
problemas pulmonares, parásitos, disturbios hepáticos y pudimos comprobar
cómo los ajustes en la alimentación pudieron transformar la enfermedad en
un estado de mayor equilibrio, modificando las proporciones en la cantidad
de frutas crudas y cocidas, en la manera de cocinar los cereales, la
cantidad de grasas, también el
yoga, los automasajes, los ejercicios respiratorios, el encuentro con lo
sensual despertado por el contacto con el agua, la tierra, el fuego, el
aire, el sol, los aromas y la comprensión de los estados psicológicos.
A
veces los cambios en el propio estado no son inmediatos, a veces sí, pero
lo cierto es que cuando la alimentación es buena y equilibrada, y cuando
uno se entrega a abordarse integralmente, en un momento se produce un cambio
y algo que parecía crónico dejó de serlo. No queremos decir que uno debe
padecer trastornos muy difíciles de sobrellevar y vivir con un espíritu de
sacrificio, esperando que mágicamente se resuelvan, pero sí confiar en la
Naturaleza, buscar en ella los resortes de la curación, investigar cuál es
la manera más apropiada para cada uno de alimentarse y si se es paciente y
se trabaja internamente el temor que tenemos metido adentro de tanto
condicionamiento que ha hecho la medicina convencional trasmitiéndonos que
si no tenemos tal número de glóbulos rojos o tal índice de calcio estamos
a punto de morir, es posible la autocuración, lo cual ha de generar en uno
un estado de libertad, independencia y fortalecimiento personal.
Por
Spa Naturista Las Dalias
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