Por Sandra Perez - Contáctese con Nosotros
APROXIMACIONES
FEMENINAS AL FÚTBOL MASCULINO
Nunca sentí tanta pasión
por alguna actividad terrenal como la vivida en el fútbol. Porque el fútbol
es la vida misma. En esa suerte de muestra vivencial de 90 minutos, una
muestra azarosa de seres humanos ponen de manifiesto aquello que son y lo
que no son; su esencia, su conducta, su forma de vivir la vida. Los
jugadores, el cuerpo técnico y hasta los mismos hinchas son partícipes de
un fenómeno nutrido de experiencias de vida: los más jóvenes conviven con
los más experimentados, el talento con las ganas, el miedo con la pasión,
el orgullo con la impotencia. ¿Quién dijo que los hombres no lloran?.
Basta observar una final de campeonato, o bien el partido que condena a un
descenso de categoría o la despedida de un jugador del club de sus amores
... ¿Quién dijo que los hombres no se besan? ... tan sólo den una mirada
a una hinchada que llevada por la angustia que la asfixia finalmente
encuentra alivio en una ovación que sólo es arrancada por un gol cómplice
y tan ansiado como un hijo.
... Ese fútbol tan amado y tan esperado, como quien aguarda el día de una
primera cita romántica. Ese fútbol tan añejo y tan social. Donde la
justicia o la injusticia de un resultado está más sujeta a la pasión y el
azar que a la misma norma. Hasta me animaría a decir que aquellos que
suelen jugar y ganar haciendo uso de las reglas, muchas veces son ganadores
injustos y no gusta aún a las miradas más seguidoras.
Un fútbol que por su propia cuna es machista por excelencia. Un fenómeno
por excelencia masculino donde la mujer siempre fue relegada a la condición
de acompañante ... Versan infinitas anécdotas relacionadas con el tema ...
he escuchado a más de un dirigente narrar historias de cómo habían
explicado a sus novias (actuales "esposas de dirigentes") que
después del club de sus amores y sus madres, entonces seguían ellas; esas
mujeres quienes resignaron su espacio frente a esa amor eterno que era el
club de fútbol ... he visto cómo las mujeres acompañaban las apasionadas
aventuras de sus esposos concurriendo con ellos a los estadios, santuarios
que albergan esta pasión, como forma de demostrar su amor o bien como niñeras
de chiquitos que aún no podían comprender lo magno de tal momento. También
asistí a desplantes masculinos cuando ingenuamente una mujer quería
manifestar su parecer con un "callate, vos no sabes nada". Ese fútbol
que siempre fue situado como rival de la enamorada y en cuya defensa ha
denostado el papel de la mujer ... Claro que los tiempos cambian y las
formas de participación femenina también ... ahora están las porristas
... y los estadios rugen al refrendar su convicción de que el fútbol sólo
es cosa de hombres ... Pero también me dirán las mujeres han vuelto a las
tribunas, ahora por su cuenta. Es cierto, diré. Tan cierto como el
cholulismo del estrellato y la necesidad de estar cerca del nuevo galán del
fútbol de turno ... La cara comercial del fútbol descubrió una forma para
seducir a un público hasta hace un tiempo olvidado: las mujeres. Por otro
lado también argumentaré lo perverso que ha resultado este manejo
mascullino que ha impuesto condiciones a aquellas mujeres que realmente
quieren pertenecer a ese mundo, despojándolas de su esencia: la femeneidad,
sus formas, sus gustos, su pasión misma. Muchas veces resulta difícil
tener que diferenciar a un hombre de una mujer en los tablones de esos
santuarios, porque hasta han mimetizado la forma de vestir, las conductas y
los hábitos. Así muchas mujeres han logrado la pertenencia y se han
enajenado de ellas mismas.
Nótese hasta aquí hemos abierto algunas puntas de reflexión, pero sólo
relacionadas con el papel de la mujer en las tribunas de un estadio de fútbol.
El fútbol femenino me argumentarán algunos ... es cierto, la mujer ha
decidido también jugar al fútbol. Y esto es bueno. Aquí creo oportuno se
realicen algunas aclaraciones. El fútbol femenino no es una manera de
participar en mi humilde opinión. El fútbol femenino es otro deporte al
que, entiendo, le faltan muchos años de años de desarrollo, divulgación,
incentivo e impulso social. Creo que también deberá contar con reglas que
se ajusten a su mismo devenir femenino y por tal creo que estamos en
presencia de otro fenómeno. El fútbol femenino no desplaza ni muchos menos
cierra el capítulo de la participación femenina en el fútbol masculino.
Desde mi óptica suma un nuevo ingrediente de análisis a la forma de
vinculación entre mujeres y hombres en ese espacio lírico del fútbol.
Ahora bien .. creo que la mujer ha aceptado las reglas que exigen el
pertenecer desde su rol de hincha, como antes mencioné, así como también
avaló su inferioridad de condición frente al espectáculo que moviliza
almas y espíritus ... ha abandonado su capacidad crítica y pensante. Se
despojó de su ser salvaje y pasional para estar presente. ¿Por qué las
mujeres no dirigen equipos de fútbol masculinos?¿Por qué no encontramos
en las categorías competitivas árbitros de fútbol mujeres?. Y esto que
planteo como una totalidad, en realidad, no pretende caer en el mismo
absolutismo masculino que hasta la actualidad planteó el fútbol. Tampoco
pretende ser un acto reivindicatorio de género, porque no creo que la
defensa de igualdad de género deba articularse en términos de pulseadas y
presiones pretendidamente racionales. No creo en los sistemas que pretenden
asegurar equidad a través de la discriminación positiva. Más bien creo
que el devenir histórico ha ido desenterrando capacidades, deseos,
actitudes, pasiones y pensamientos que hasta hace no muchos años se
encontraban reprimidos en la mujer. Esa mujer que comenzó a aportar otras
miradas a la realidad que comenzó a construir con su propio accionar y no
por su inacción. Y estas otras perspectivas enriquecieron y complementaron
las miradas masculinas en muchas ocasiones, mientras que en otras exigió un
replanteo absoluto.
Ese juego que encandila y seduce por talento, viveza, picardía, habilidad,
compañerismo, inteligencia, táctica, estrategia y pasión parece preferir
una muerte lenta en manos de la racionalidad y ¿perfeccionismo? que inundó
los ámbitos cotidianos, sustentado en la globalización y el fin de las
ideologías a intentar revivir por la mano de una mujer. Ese fútbol
prefiere los controles informáticos a la calidez y sensibilidad femenina.
Promociona y fomenta el fútbol de alta competitividad y rendimiento,
pariendo jugadores parias y uniformes antes que dar espacio a la calidad y
singularidad que puede aportar una mujer. Pareciera que pretende exaltar la
singularidad de algunos talentos, destacando la mediocridad general.
Pareciera que persigue disgregar identidad y fútbol, relegando a éste último
a la condición de mochila susceptible de ser transportada por algunos
jugadores y directores técnicos. Por su puesto que no todos pueden ser
Maradona me dirán. Es cierto ... y yo tampoco supongo que la inclusión de
la mujer en roles técnicos logran parir "Maradonas" ... porque
Maradona es único. Pero si creo que el fútbol prefiere sobrevivir a vivir
plenamente. Porque quizás sea mucho más sencillo y más beneficioso ...
pero también se vuelve gris y aburrido.
Por otro lado, creo que las mujeres deben aprender mucho sobre el fútbol
masculinos; sus códigos, sus tácticas, sus reglas. Pero creo que también
pueden aportar mucho de ellas mismas. Si el fútbol debe seducir ... ¿acaso
ese arte no fue siempre un arma femenina? ... si requiere de jugadores
decididos ... ¿no han probado ya las mujeres cuán decididas cuando así lo
quieren? ... si el fútbol renueva la vida de todos los que realmente
"lo llevan en la sangre" ... ¿no es la mujer aquella con
capacidad para gestarla y parirla? ... si el fútbol requiere orden ¿no es
cierto que las madres son las encargadas de preservar el sano crecimiento de
sus hijos? ... si el fútbol demanda osadía ... serían demasiados los
ejemplos que abundaría este escrito con ellos ... si el equipo de fútbol
requiere aprendizajes colectivos ... ¿quién asumió ese rol en el seno
social?.
Claro que hay mujeres vacías afectivamente, sumisas y sin duda
comprometidas con recrear un mundo gris .. ¿pero acaso el fútbol, por
ejemplo, no ha demostrado ya que también hay hombres embarcados en esa
misma empresa?
Soy una ferviente creyente de los equipos; pero por sobre todo de aquellos
que saben aprovechar todas las virtudes terrenales, la de los hombres y las
de las mujeres. Soy una enamorada del fútbol que predican los Valdanos y
los Bianchis y creo que en esos espacios y junto a ellos es donde las
mujeres tienen mucho para aprender y mucho para ofrecer también.
|