Por
Lic. Gustavo San Martín, (Tao Prajñananda) - Contáctese con Nosotros_________________
La salud Integral, mucho más
que la ausencia de síntomas.
Predomina aun entre nosotros lo que llamaré "concepto arcaico de
salud" según el cual está enfermo aquel que sufre algún síntoma
mientras está sano quien no lo padece.
Esta idea lleva a la gente a maltratar su cuerpo y a pretender resolverlo
todo después suprimiendo los síntomas patológicos cuando éstos comienzan
a surgir, sin comprender que así sólo están apagando la alarma de
incendio mientras éste crece ignorado, y así vemos como aquellos a los
que "no les pasa nada" un buen día sufren un brote psicótico o
desarrollan un cáncer rápido, y aunque esto tiende a ser percibido
socialmente como un "infortunio imprevisible", desde un concepto
de salud menos reduccionista la cuestión se ve de otro modo.
Sabemos por experiencia que existe un proceso natural por el cual un
organismo desarrolla sus potencialidades y que esto es lo sano. Si el
proceso se detiene antes de tiempo, (si un niño no crece física o
mentalmente por ejemplo), consideramos que algo va mal.
No obstante, la mayoría de las culturas tienden a creer que si un individuo
se desarrolla física y mentalmente como el promedio de sus semejantes ya es
"normal", y el proceso evolutivo de tal individuo ha concluido
exitosamente.
Sin embargo, si hacemos caso a la ciencia resulta que en el individuo normal
de nuestra cultura solo un pequeño porcentaje de las posibilidades de la
mente humana han sido desarrolladas. ¿Que pasa entonces con el resto de
nuestras potencialidades?; simplemente las ignoramos, es mas, consideramos
como un loco o un charlatán a cualquiera que nos diga que experimenta algo
"diferente" a lo convencional y así nos tranquilizamos, pero
creer que una persona "normal" y sin síntomas es un individuo
sano es un peligroso autoengaño, ya que (como decíamos) cada cultura
desarrolla en sus miembros solo una pequeña parte de las posibilidades de
la mente humana y por lo tanto les prepara para adaptarse exitosamente a
algunos aspectos de la realidad, mientras les deja totalmente indefensos
ante otros.
Daré un ejemplo de este fenómeno, bastante frecuente entre las culturas
humanas:
Médicos voluntarios que recorren el amazonas para dar auxilio sanitario a
las tribus que viven en la selva profunda nos refieren a menudo misteriosos
casos en los que el "mal de ojos" mata fulminantemente a muchos
pobladores.
Estos médicos relatan que a veces les consultan individuos atemorizados
(pero por lo demás perfectamente "sanos") que dicen haber
recibido "mal de ojos" a causa de haber contrariado
accidentalmente a determinado espíritu o por otra razón igualmente
absurda.
Cuando los voluntarios vuelven al poblado tras algunas semanas encuentran
que estas personas han fallecido o están agonizando.
Mientras ellos (los médicos) se quedan perplejos y no comprenden lo
sucedido, la gente de la tribu lo encuentran perfectamente lógico, como lo
entendió también el afectado que incluso "tuvo a bien" morir de
aquello que se suponía que debía matarlo.
Esto sucede porque aunque estas personas viven en armonía con su medio y
tienen una vida muy natural, su "normalidad" no ha alcanzado aun
el nivel evolutivo mental de la racionalidad, por lo cual las fuerzas
hostiles de la naturaleza, en este caso el miedo, hacen fácil presa de este
individuo que si tan solo hubiera desarrollado su racionalidad hubiera
mejorado muchísimo sus defensas contra ese letal proceso psicosomático.
En nuestra cultura la racionalidad fue un logro revolucionario que elevo
nuestro nivel de salud y nos hizo seres relativamente mas evolucionados,
pero ¿cree alguien que la evolución humana culmina con el acceso a la
racionalidad?
Cualquiera que observe como serruchamos la rama en la que estamos sentados,
es decir el planeta tierra, o como tratamos a nuestros hermanos menores los
animales, o como nos tratamos entre nosotros, convendrá en que el hombre de
hoy no solo esta muy lejos de su total evolución sino incluso de la más mínima
salud mental.
La expansión de la conciencia
Del mismo modo que una razón desarrollada hubiera salvado al personaje de
nuestro ejemplo de las fuerzas destructivas que él mismo invoca y
"materializa" con su terror irracional, existen niveles
superiores de evolución mental que pondrían al individuo
"normal" de nuestra cultura a salvo de muchas patologías que hoy
le superan, y el avanzar el siguiente peldaño de la evolución mental, la
identidad transpersonal, no esta mas lejos del individuo
"normal" de nuestra sociedad de lo que la racionalidad se halla
respecto del individuo "irracional".
Ahora bien, que creen que pasaría si tratamos de explicarle a este
habitante de la amazonía profunda la necesidad de pensar racionalmente y
trascender la superstición.
Este hombre nos escuchara y creerá que le estamos exponiendo alguna
doctrina extraña y hasta prometedora, pero... ¿Quien le salvara a él de
la ira del espíritu vengativo?.
Esa será la única cuestión que le importara y todo lo demás serán solo
palabras.
Esto es así porque desde el nivel inferior de la superstición no se puede
comprender el nivel superior de la razón por las vías de la sola
especulación teórica, a pesar de que la racionalidad es una
potencialidad de la mente humana y a través de la educación y el
entrenamiento nuestro individuo podría desarrollarla plenamente.
Podemos decir entonces que las facultades mentales superiores son accesibles
por la experiencia directa a través de la educación y
entrenamiento de la mente, pero no son explicables ni comprensibles por
la vía especulativa.
Es por esta limitación que nuestro lenguaje racional, dualista y rígido no
puede explicar la experiencia de los niveles transpersonales que son el
siguiente peldaño tras la racionalidad y a los que accederemos por el
desarrollo evolutivo natural de nuestras capacidades mentales, desarrollo
que esta buscando siempre progresar y que surge por sí mismo a condición
de no bloquearlo con nuestros miedos, inseguridades y apegos.
El problema es que estas actitudes defensivas básicas del ego que están
tan arraigadas en nosotros como el propio instinto de supervivencia (del que
son manifestación) actúan imposibilitando el desarrollo de las facultades
superiores de la mente, ya que estas para florecer necesitan de esa luz
que solo brilla plenamente mas allá de nuestra coraza defensiva,
expresada esta como miedo, dudas paralizantes o cualquier otro bloqueo,
empezando por lo que es el bloqueo primigenio, que es la ilusión de que
existimos separadamente del resto del universo.
Para lograr revertir este proceso defensivo y desbloquear el desarrollo de
la mente superior existen técnicas milenarias provenientes principalmente
de las culturas orientales (China, Tíbet, India etc.) y que hoy han sido
retomadas por la moderna psicología a través de su corriente transpersonal.
Estas técnicas que han llegado hasta nosotros a través de sistemas tan
antiguos como el Taoísmo, el Budismo y el Yoga Advaita (no-dualista),
comprenden muchas modalidades practicas, pero todas tienen como marco
contextual el despertar progresivo de la sabiduría y la compasión, que es
como decir la expansión de la conciencia y la simpatía-empatía con todos
los seres sintientes.
Es en este marco luminoso donde mediante la práctica sistemática de la
vía transpersonal en cualquiera de sus formas y fundamentalmente de la
Meditación Yóguica (mas información en www.meditar.info) donde las
capacidades superiores de la mente humana se desarrollan, acrecentando entre
otras cosas la alegría sin objeto, la serenidad, la intuición, etc.
La persona así desarrollada va saliendo poco a poco del pozo húmedo y frío
de las preocupaciones eternas, constantes e intercambiables que parasitan
siempre al ego humano y va asentándose dulcemente en el prado soleado
de la Conciencia Universal, con lo que el individuo (además de experimentar
otros cambios indescriptibles) se calma, se abre y se positiviza relajando
muchas tensiones psicofísicas que eran producidas por sus preocupaciones y
miedos, con lo que libera el flujo de las energías internas previamente
bloqueadas (el chi) y se pone a salvo de las numerosas dolencias que
estas tensiones propiciaban, ya que se incrementan la plenitud y armonía
metabólica, fisiológica, inmunológica, (esta última de un modo espectacular
y mensurable) etc..
De este modo se desarrollan en el individuo las posibilidades humanas
independientemente de los limites evolutivos de la cultura en que vive, y
aunque el final de esta evolución es la conciencia cósmica, (también
llamada con muchos nombres por diferentes culturas), desde el punto de
vista de la salud humana nos interesara mas el camino que la meta, y del
mismo modo que hablamos de un niño sano cuando lo vemos crecer sin
estancamientos, solo podemos hablar de individuo sano cuando el desarrollo
evolutivo continua, ya que en la naturaleza y en virtud de las leyes del
orden cósmico, el estancamiento equivale a regresión, enfermedad y muerte,
o dicho de otro modo, el proceso natural que consta de surgimiento,
plenitud, decaimiento y muerte se apresurara a su final cuando el camino a
la plenitud esta bloqueado, por mas que este bloqueo sea sancionado por la
autocomplacencia colectiva con el nombre de "normalidad".
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