Por Prof. Magdalena Mazzoni - Contáctese con Nosotros
Fitocosmética
Se define la FITOCOSMETICA como el complemento o la integración entre la FITOTERAPIA,
que utiliza las plantas en parte o en su totalidad bajo diversas
formas (tinturas madres, extractos fluidos o secos, suspensiones
integrales de plantas frescas, alcoholaturos macerados glicerinados,
jarabes, infusiones, decocciones, maceraciones, etc.) y la AROMATERAPIA,
que no utiliza más que una parte de la planta. Esta parte es
extremadamente concentrada y esto le confiere un campo de acción
algo menos amplio que la FITOTERAPIA, pero en ciertos aspectos le proporciona una acción más
intensa.
El trabajo con materias primas
naturales, además de asegurar resultados libres de riesgo y
sorprendentemente efectivos, implica darse la mano con un entorno ecológico
maravilloso, amenazado por la destrucción.
Hoy, con toda la información que
manejamos sobre el tema, tenemos la posibilidad establecer una
equilibrada combinación, una sabia alquimia armonizante entre el
ser humano y la naturaleza. Esta idea de sosiego, de integración,
constituye la manera de reivindicar nuestra exacta filiación,
asumiendo los privilegios de la modernidad pero asegurando con
nuestra actitud la preservación del medio natural.
También abre la posibilidad de una
investigación ilimitada y hasta ahora relegada en el olvido como el
intercambio entre oriente y occidente, que tiene antecedentes antiquísimos
ya que se remonta a la época en que África y Asia estaban unidas
por las antiguas rutas de las especias y el intercambio de aceites y
flores.
De la misma forma que aquellos
navegantes, pero contando con sistemas de información y
comercialización de avanzada, trascendemos el marco de lo regional
para reestablecer un patrimonio que nos fue legado y la conciencia
de un todo indisociable pero amenazado por la destrucción de
especies animales y vegetales a causa de la polución o simplemente
la mera locura de la especie humana.
Cada vez que nos aplicamos un PRODUCTO
NATURAL, además de introducir las propiedades que confieren a
un vegetal su “personalidad propia”, estamos integrando la
energía del agua, el aire, el sol y la tierra. Estos cuatro
elementos indispensables para la vida, al ser integrados en la piel
producen un “no se qué” que se trasunta en una apariencia vital
y verdaderamente transformadora. Esa sustancia natural, misteriosa y
viviente, inasequible al análisis, es la misma que despertó la
curiosidad de los científicos, quienes luego de diferentes
investigaciones descubrieron en los vegetales no sólo la presencia
de vitaminas sino también de fitoestimulantes que revelan una
actividad similar a la de los extractos de tejidos de animales
según el método Filatov. Esto explica porqué las plantas actúan
en cualquier edad con efecto vivificante y depurador.
En la actualidad esta propuesta
ostenta el nombre propio de FITOCOSMETICA,
constituyéndose en la representante de los productos preparados únicamente
con vegetales. Pero hay más, mucho más, porque esta investigación
es una ciencia que nació con el hombre, y aún está en
crecimiento, pero sin embargo ya dio lugar para un nuevo nacimiento:
la FITOBIOLOGIA, que
significa la vida misma de la piel gracias a las plantas.
El cuerpo humano es una integridad,
un todo, y las interacciones que tienen lugar entre el todo, sus
partes, y el entorno, son reguladas de acuerdo con un principio de
equilibrio llamado homeostasis. La homeostasis es un proceso de
autorregulación protegido por sustancias tales como las hormonas y
las secreciones de las glándulas endocrinas controladas por el
complejo corticohipotálamo-hipofisiario. Cualquier agresión
externa o interna provoca una regulación compensatoria (hiper o
hipo funcionando) y un desequilibrio que provoca una reacción
defensiva. La aplicación o ingestión de químicos frecuentemente
constituye una agresión. Cuando existe alguna enfermedad, la
quimioterapia consiste en responder a una agresión con otra agresión,
creando un estado de guerra sumamente perjudicial para el campo de
batalla, o sea... el cuerpo humano!
Dependemos de las plantas
absolutamente en todos los órdenes -alimentos, energía y oxígeno-
, existiendo una relación complementaria entre plantas y humanos.
Somos parte de un mismo todo, el cual es la vida misma. Por eso es
que las plantas no son agresivas contra el cuerpo (sólo su abuso
puede ser agresivo).
Recordemos siempre que la magia de
la Naturaleza se encuentra siempre en el alma de las plantas, y que
para cada dolencia, para cada afección que sufre el ser humano...
el buen Dios puso una planta en el planeta para su alivio y sanación.
AROMATERAPIA
La palabra AROMATERAPIA
significa “terapia que usa aromas”. Estos aromas provienen del
reino vegetal (flores, árboles, hierbas y arbustos). Se procesa la
parte pertinente del ser vegetal mediante la destilación, en la
cual se capta la sustancia odorífera volátil: ésto es lo que se
llama ACEITE ESENCIAL.
La AROMATERAPIA constituye una disciplina terapéutica verdaderamente
holística que ha dado muchos frutos a través de su desarrollo. Si
bien milenaria, fué redescubierta en este siglo, y es en la
actualidad uno de los pilares de la medicina y la cosmética no
convencional.
Los ACEITES ESENCIALES son
“el alma de la planta”, y constituyen el medio por el
cual se transmiten sus propiedades naturales; ellas tienen un
alcance fundamental para el tratamiento de las distonías
neuro-vegetativas y los desequilibrios psicofísicos, pues actúan
directamente en el plano emocional y fisiológico del ser humano. Su
facilidad de absorción en la piel permite que los componentes
activos penetren directamente en el organismo, equilibrando y
armonizando todo el sistema, a través de los meridianos
energéticos, la circulación sanguínea y linfática, la células,
los tejidos, los órganos, los aparatos y los sistemas.
Cuando la gente oye hablar por
primera vez sobre la AROMATERAPIA,
piensa en fragancias, perfumes y un mundo seductor de imaginación,
magia, fantasía...; pero sencillamente, la AROMATERAPIA
consiste en el empleo de los ACEITES ESENCIALES para
curar y preservar.
Los ACEITES ESENCIALES son
sustancias aceitosas volátiles; son extractos vegetales altamente
concentrados, que contienen hormonas, vitaminas, antibióticos y
antisépticos. Constituyen la forma más concentrada de energía
herbaria. Muchas plantas producen ACEITES ESENCIALES, los que
también son responsables de la fragancia de las mismas.
Poseen cientos de componentes químicos
orgánicos, la mayor parte de ellos en cantidades muy pequeñas, y
sabemos que ciertos de sus elementos mínimos son fundamentales para
la vida. De igual manera, el poder de los productos vivos radica en
la combinación de sus elementos, y sus componentes mínimos son,
por lo menos, tan importantes como sus componentes principales. Ninguna reconstrucción sintética es capaz de constituir una réplica
total de un producto natural, debido a ello es importantísimo
emplear ACEITES ESENCIALES genuinos, puros y naturales: sólo
ellos desempeñan un papel clave en la bioquímica de las plantas,
llevan información entre las células y se relacionan con la
respuesta hormonal de las plantas en situaciones de agresión
Son
los agentes de la adaptación de las planta a su entorno y no es
sorprendente, por lo tanto, que
contengan hormonas (la Salvia, planta que regula y promueve la
menstruación, contiene estrógenos, al igual que la Melisa, el Lúpulo
y el Orozuz; el Ginseng contiene sustancias similares a la estrona;
el Romero incrementa la secreción de la bilis y facilita su excreción;
etc.).
Por esta razón, controlan la
multiplicación y renovación de las células, teniendo efectos
citofilácticos y curativos en todo el cuerpo humano.
LA
SALUD
Según las estimaciones de la
Organización Mundial de la Salud, como mínimo el 80% de la población
mundial depende principalmente, si no enteramente, de las medicinas
y tratamientos naturales. Incluso en los países industrializados,
el 40% de los fármacos proviene de fuentes naturales. Muchas drogas
se elaboran a partir de ingredientes naturales y otras
son copias sintéticas o variedades modificadas artificialmente de
sustancia químicas naturales.
En las sociedades industrializadas
se observa un creciente interés por las medicinas naturales,
no como una expresión de la “New Age”, sino como el
resurgimiento de una antigua práctica universal que aparece a
partir de la reciente industria farmacéutica. Son varias las
razones que han motivado este renacimiento, sólo en los últimos
100 años la medicina convencional ha comenzado a depender de una
serie de sustancias químicas elaboradas por el ser humano que no provienen de la naturaleza y si bien este tipo de drogas
modernas causaron un gran impacto con respecto a las enfermedades
infecciosas entre los años 40 y 50, aún hoy no han podido aportar
métodos curativos eficaces para las afecciones cardíacas, el
reumatismo y los resfríos comunes (sin hablar del cáncer, el sida,
los nuevos virus como el Eboli, etc.). Sirva esto como ejemplo...
Paralelamente, cada vez es mayor la
preocupación por la frecuencia y gravedad de los efectos
secundarios que poseen esas drogas: -las dependencias, el
debilitamiento del sistema inmunitario, los efectos secundarios no
deseados y la resistencia que con frecuencia el organismo desarrolla
frente a los mismos.- El reconocimiento de que ellas no son ninguna
panacea, y que a manudo pueden ser la causa de tantas enfermedades
como las que son capaces de curar, ha coincidido con una creciente
toma de conciencia internacional por la devastación y destrucción
del medio ambiente. Esta hecho ha dado origen a una mayor
sensibilidad por los lazos de interdependencia entre todos los
organismos vivos y la revaloración de las filosofías de curación
holística, así como de las medicinas naturales.
La Organización Mundial de la
Salud dio la voz de alarma hace unos años: el 60% de las
enfermedades que se padecen en el mundo occidental son de origen iatrógeno. Es decir,
engendradas por la administración de algún medicamento. Debemos
liberarnos de esa droga que nos transforma en consumidores de
medicamentos y nos condena a padecerlos, atándonos de pies y manos
a la medicina química. Drogas peligrosas, fabricadas, publicitadas
y comercializadas por los grandes trusts farmacéuticos, que nos
deparan un alivio inmediato, pero minan el organismo y lo dejan
dispuesto para la siguiente enfermedad...
Contra este flagelo creado y
desarrollado por el hombre, se alza hoy el concepto purificador del
VOLVER A LAS
FUENTES. Darnos cuenta que el origen de las enfermedades es
psicosomático y tratarlas en consecuencia a partir del estrés que
las ha originado, es la prioridad del momento.
Esto constituye el punto de partida
para ponerse en contacto con un universo maravilloso e insospechado
que coloca al alcance de todos los seres humanos las alternativas naturales
que Dios puso a nuestro alcance desde el principio de la Creación.
Directora Atpta. Prof. Magdalena Mazzoni
PHYTOCOSM AROMATERAPIA
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