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Por
Luis Adrián Barrera
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¿Se puede aprender a ser un buen
emprendedor?
¿Se puede aprender a detectar oportunidades
o a tener confianza en sí mismo a pesar de las adversidades?
El asesor PyMEs de MInutouno.com, Luis Adrián Barrera, separa
los aspectos de la personalidad de aquellos que pueden
aprenderse en las escuelas de negocios.
Según Linda Rottenberg, fundadora de Endeavor,
uno de los errores más comunes fomentado por las escuelas de
negocios, es pensar que se puede enseñar a ser emprendedor con
capacitación. La norteamericana, luego de haber vivido en la
Argentina, creó la Fundación Endeavor, una organización que
promueve emprendimientos de alto potencial en nueve países y
cuenta que entre sus socios figuras como John Wolfensohn, ex
presidente del Banco Mundial, y Edgar Bronfan, principal
ejecutivo de Warner Music Group,
En una entrevista publicada recientemente por el diario LA
NACIÓN, Rottenberg dice que lo máximo que se puede lograr con
esa capacitación es llegar a un buen gerente de emprendimientos
creados por otros.
En mi opinión este razonamiento es totalmente acertado por las
siguientes razones:
1. No se puede enseñar a detectar oportunidades. El emprendedor
tiene un olfato especial para los negocios que van a
desarrollarse en el futuro. Aquellos que salen de las escuelas
de negocios tienen la técnica de la evaluación, hasta quizás la
experiencia de gerenciamiento de proyectos en su actividad
profesional. Pero de allí a ser un verdadero emprendedor hay una
distancia enorme. La característica esencial del emprendedor es
ser audaz, creativo, innovador, hasta diría osado. No existen
negocios exitosos, solo empresarios exitosos.
2. Por eso debe saber encontrar un equipo que lo acompañe y lo
respalde. Sabe buscar a los mejores. Acompañar no es sinónimo de
liderar. El líder sabe comunicar su proyecto, cree en él, y
además está dispuesto a asumir riesgos por él. Aquella persona
que se dice emprendedora y no está dispuesta a vender su auto o
hipotecar su casa, no está preparada para asumir los riesgos que
significa ser empresario. Los riesgos de las decisiones
dependerán de los beneficios potenciales y de la probabilidad de
que algo salga mal. El problema fundamental es no saber aprender
del error.
3. Un emprendedor siempre piensa en grande, es decir, no quiere
que su proyecto se termine en poca cosa. Aunque la prudencia le
aconseje ir despacio, o por etapas, justamente eso no significa
pensar en chiquito. Hagamos un paralelismo con el fútbol. Los
equipos que quieren jugar en primera, deben pensar, actuar y
buscar modelos de gestión de equipos grandes. Por supuesto que
los equipos chicos no pueden llegar si realmente no se plantean
llegar, pues no saben como llegar, o mejor dicho, a veces no
quieren llegar. Jugar en primera implica dedicación, sacrificio,
pasión, estar compenetrado en el emprendimiento. Muchos que se
consideran emprendedores no están dispuestos a ello.
4. Un verdadero emprendedor sabe que no es fácil, pues si así
fuera alguien lo hubiera hecho antes. Siempre les digo a mis
alumnos en la universidad que si supiera que negocio puede
hacerme millonario con $10 mil seguramente lo estaría haciendo y
no dando clases. Los verdaderos emprendedores van al desafío,
van a lo más, se la juegan a que sea el negocio estrella que lo
lleve a lo más alto. Saben que los van a copiar, pero eso no
representa dificultad. El emprendedor creará otra cosa mejor.
5. La sustentabilidad en el tiempo es lo que asegura que el
proyecto sea bueno. Pero aquí es donde entra a tallar el equipo,
pues los especialistas deben detectar cual es el tiempo correcto
para seguir, comprar, vender, asociarse o retirarse a buscar
otro negocio. El horizonte de planeamiento no es siempre igual,
ya sea por la región, por la época o por que simplemente existe
una revolución en la tecnología que haga que todo cambie.
6. Por último. Un verdadero emprendedor no espera nada, pero
absolutamente nada del Gobierno. Lo que sí debe hacerle Gobierno
es generar el ambiente propicio para que existan condiciones que
permitan el acceso al mercado de capitales o fomentando el
capital de riesgo. También actualizar la legislación en materia
de propiedad intelectual, patentes, las leyes laborales y sobre
todo las leyes impositivas. La normativa de empleo es
complicada, contratar y despedir a alguien es difícil y eso
afecta a los emprendedores. Pero los emprendedores exitosos se
sobreponen a esto. También al efecto envidia que genera ser
exitoso.
Sea honesto consigo mismo y respóndase: ¿asume riesgos? ¿aplica
toda su energía al proyecto? ¿incurre en sacrificios personales
para enfrentar desafíos? ¿asume la responsabilidad de las
decisiones tomadas? ¿puede sobreponerse a las dificultades que
le presenta hacer negocios en la Argentina? ¿puede transformar
una idea en una oportunidad de negocios?
Si se ha respondido satisfactoriamente puede concluir que ha
nacido con las dotes naturales para ser un emprendedor, esas que
no se pueden enseñar en ninguna universidad o escuela de
negocios.
Por Luis Adrián Barrera
email: lbarrera@econ.uba.ar
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