Por Lic. Elba Machado - Recreo Literario / Soy tu Biblioteca - Contáctese con Nosotros
Soy tu biblioteca
Me encanta que estés aquí, siempre es un gusto encontrarte. Hoy
busqué entre mis estantes, sin una idea precisa acerca de que
elegir para contarte y encontré un libro sobre teoría literaria
escrito por Abelardo Castillo: Ser Escritor. En él
descubrí esta declaración del autor:
”La llamada crítica estructuralista o formalista no me sirve, y
en general la juzgo imposible; pertenece a la lingüística, no a
la poética, y carece de destinatario; la especialización la
vuelve ininteligible”.
“La crítica interpretativa puede, en cambio, iluminar ciertas
zonas que desconozco; pero no sé hasta qué punto me sirve”.
No me propongo hacer una crítica, apenas un comentario, pero de
acuerdo a esos principios me gustaría intentar una
interpretación personal y espontánea del cuento “La cuarta
pared” que pertenece a la obra de A. Castillo: Cuentos
Completos : “Los mundos Reales” extraído de :´Las
Panteras y el Templo´.
Es un cuento maravillosamente escrito, con un narrador que hace
de hilo conductor para la comprensión de la ficción, y que
comienza así:
“Si desapareciera súbitamente esa pared podríamos ver a la
mujer….”.
Se nos está avisando que hay una pared, que cierra el recinto y
que sólo la imaginación podrá abrir. A partir de allí entramos
en el terreno de la ficción y somos testigos de lo que dentro de
esa habitación sucederá.
Es la historia de un momento en la vida de alguien.
En el cuarto hay un reloj de péndulo, hay olor a lilas, hay una
mujer. Las reproducciones de Van Gogh y Beardsley son las únicas
notas de color en un fondo de grises y oscuros.
Se nos está insinuando, a través de los sentidos (el sonido de
las cuatro campanadas del reloj, el perfume de las lilas y los
colores de los cuadros) un tono inquietante, tal vez tormentoso,
eso por lo menos es lo que me transmitió a mí. Querés que te
cuente más ¿no? Bueno, sigo:
La mujer está sentada junto a la mesita del teléfono, es
hermosa, tiene aproximadamente treinta años, parece inquieta y
fastidiada, espera algo. El reloj da la última campanada de las
siete y suena el teléfono. Ella se sobresalta pero no atiende.
Comienza a hablar sin levantar el tubo. Dialoga con el que
supuestamente llama, imita su voz, nos enteramos que el llamado
que espera es el de su marido, pero no levanta el tubo, el
teléfono deja de sonar. La mujer sigue hablando consigo misma,
habla del marido, le adjudica monstruosidades, menciona a Poe y
a Virginia.
Te doy un dato por si no lo sabés, Edgard Allan Poe se casó con
Virginia que era su sobrina. Esta mención nos alerta. ¿Qué nos
está queriendo decir?, ¿Insinúa algo incestuoso tal vez?
La mujer piensa en Marcela, la hermana del marido y supone que
él la eligió a ella porque se parece a Marcela.
Luego lo compara con un fauno (está haciendo alusión a la
divinidad de los griegos y los romanos en contraposición a los
jóvenes delfines, sus discípulos).
El teléfono vuelve a sonar, no lo atiende, ella sigue hablando
sola, conjeturando.
Piensa en la intranquilidad del marido que no recibe respuesta,
lo imagina preguntando por ella. Sus pensamientos se suceden
aceleradamente.
El relato avanza. Mediante esas reflexiones nos enteramos de que
esta mujer tiene algún tipo de relación con un alumno del
marido.
Ahora los pensamientos giran hacia otra época, el autor recurre
al “flash back” para darnos más información. Te adelanto que
este término es utilizado en cine, y significa retrospección, es
cuando en el relato se corta la secuencia cronológica para
evocar hechos sucedidos en el pasado.
La mujer recuerda el momento en que conoció a su marido, Andrés
Córdoba, una persona famosa. En ella se ha operado un cambio,
recuerda y mimetiza el recuerdo, baila, comenta, es casi un
instante de locura y lo percibe, se detiene bruscamente; el
teléfono comienza a sonar, enseguida se detiene. Ella sigue
recordando sus sufrimientos, su llanto. ¡Cuánto había soportado
a ese hombre! Sus celos, sus manías de hombre superior, hasta
que aprendió a despreciarlo. Comienza a ridiculizarlo y termina
definiéndolo como un “bicho lujurioso y sin orgullo”. Ríe y
recuerda las” inmundas sospechas” del hombre.
Se escucha un ruido, ella se sobresalta. El teléfono vuelve a
sonar, se lo imagina al lado de un teléfono público como un
Raskólnikov (personaje de Crímen y Castigo) pensando: la mataré.
El misterio se acrecienta ¿qué hizo esta mujer para pensar que
el hombre quiere matarla?
El teléfono ya no suena. Lo que la mujer quiere es que el marido
la imagine “sabe Dios cómo”, que tenga miedo y que necesite ir a
buscarla.
¿No te parece que lo que está deseando es provocarlo? ¿Por qué
lo hace? Te invito a leer el cuento y a pensar.
Inmediatamente recuerda que ese día el había hecho “su más
hermosa porquería”: la acarició y dulcemente la insultó. Ella
empezó a despreciarlo, aunque reconoció que el insulto lo
merecía porque era verdad lo que él suponía. Además, él había
cometido un error, le enseñó que no era el único hombre. El
teléfono vuelve a llamar. La mujer sigue culpando al marido de
haber propiciado sus encuentros: primero, con los amigos y
luego, con los alumnos. El teléfono deja de sonar.
Del texto se desprende la perversión del marido y la venganza de
la mujer que destruye la imagen del hombre admirable.
Finalmente el teléfono vuelve a sonar y la mujer atiende,
endereza su espalda como si alguien la hubiera tocado con una
mano helada, es la cuñada que hace rato está llamando para saber
si su hermano está allí.
El final de este cuento merece ser reproducido textualmente. Acá
va:
“Con el tubo en la mano, da vuelta lentamente la cabeza hacia la
puerta donde, hace un rato, pareció oírse un sonido. El
picaporte ha comenzado a girar.
Mientras la puerta lentamente se abre, van desapareciendo los
pesados muebles, los cuadros, el jarrón de lilas y la hermosa
mujer de largas manos. Sólo queda, ahí delante, una pared que la
vaga luz del atardecer ha vuelto casi violeta. Todavía se
alcanza a oír, pero tan apagada y remota…….la campanada de las
siete y media”.
Bueno hasta aquí la trama del cuento. ¿Es interesante cierto?
Veamos cómo lo interpretamos. Partimos de la realidad que es
desde donde escribe Abelardo Castillo. Lo que sucede en la
historia es perfectamente real, aquí no hay ningún elemento
extraño a la realidad (de esto diría Castillo que no hay nada
que no pertenezca a la realidad, ni siquiera lo fantástico).
Entonces lo que encontramos es una mujer despechada, una mujer
que aparentemente se casó enamorada, aunque habría que analizar
bien si lo suyo fue amor o admiración. Aparentemente el
personaje masculino solía despertar admiración en sus amigos, en
sus alumnos, en las mujeres en general. Parece ser un gran
seductor y se nos dice que es una persona de talento. Justamente
todo esto es lo que desaparece para la propia mujer. Lo que ven
los demás en este hombre no puede sostenerse, según ella, en lo
cotidiano, en lo íntimo. No es lo mismo la imagen para los demás
que el verdadero yo en la convivencia. Recordemos estos
fragmentos:
“El señor duerme con la boca abierta….” “Dentro de unos momentos
Andrés Córdoba. El Emperador de la China saltará de la cama en
tremendos calzoncillos….”
Luego del derrumbe de la admiración viene lo demás, el rechazo,
la incomodidad y finalmente el desprecio. Pero no nos engañemos,
todo esto siempre y cuando se haya tratado de admiración, y no
de amor. Sería ingenuo pensar que solo la convivencia acaba con
la pareja. La narración descubre otras cosas que podrás apreciar
con la ineludible lectura. La mujer del cuento está desengañada
y el lugar al que cae, es producto de su despecho.
Desde mi punto de vista la narración toma una situación extrema,
producto de circunstancias por demás conocidas entre los seres
humanos.
Lo que me parece mucho más interesante que el argumento, es lo
referente a la literatura, la estética en sí misma: la forma del
relato, el tono. Prestemos atención al comienzo del cuento:
”Si desapareciera esa pared podríamos ver…”
Es decir, hay algo que no nos permite ver y es una pared,
exactamente la cuarta pared, la que cierra y encierra, pero lo
que sí podemos hacer, es imaginar y de ese modo entramos en la
creación.
Dentro de la ficción, lo que sucede puede ser perfectamente real
y eso es lo que se ha propuesto Abelardo Castillo con este
relato; contarnos algo desde la realidad de una situación
posible. El tono, la unidad de sentido dentro de la habitación:
la hora, los colores, los muebles, el perfume de las lilas, el
sonido insistente del teléfono, la inquietud de la mujer,
componen el clima de suspenso que el autor nos propone.
El largo monólogo de la mujer da paso al diálogo telefónico en
un sólo instante, en el final, cuando la sorpresa nos toma
desprevenidos y el desenlace es inevitable.
El monólogo también es un recurso que siempre significa soledad
pero no sólo externa sino también soledad interna, que es la más
grave. Algunos rasgos de locura en la mujer, forman parte del
interés del autor por darnos un cuadro verosímil en una
situación de crisis.
Cuando leas tenés que prestar atención a todo, nada es casual.
Son muchas las señales que nos da el escritor para la
interpretación del texto y no sólo para la interpretación, sino
para el deleite que proporciona la literatura misma.
Como viste hay una pared al comienzo del cuento que sólo es
derribada por la imaginación y sigue estando allí cuando el
cuento termina.
“Sólo queda, ahí delante, una pared que la vaga luz del
atardecer ha vuelto casi violeta”.
Todo ha sucedido en media hora y la destreza del escritor nos ha
dejado con un final en suspenso que deberemos resolver solos.
¿Quién creés que entra en la habitación? ¿Es el marido? ¿Que
sucederá con la mujer?
La pared sigue allí, la cuarta pared que nos oculta el final, la
qué, como el telón que baja en el teatro, nos deja sin visión y
que sin embargo sigue buscando un final en nuestra mente.
¿El narrador presenció lo sucedido o solamente ha sido la magia
de la literatura y el milagro de Ser Escritor?
¿Me gustó mucho este cuento, y a vos? Bueno, nos vemos pronto,
no dejes de venir.
¡Ah! si sabés cuál es el final por favor contámelo.
Por Lic. Elba Machado - Recreo Literario / Soy tu Biblioteca
|