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Por Lic. Laura Ciuca - Contáctese con Nosotros______________________
Trastornos de Ansiedad IV
Trastorno por Estrés
Postraumático
El concepto clave en este trastorno es el de trauma. Sin un
trauma no puede haber Trastorno por Estrés Agudo, TEA, o
Trastorno por Estrés Postraumático, TEPT.
Sin embargo se necesitan varias condiciones para que esto
ocurra: en primer lugar el trauma debe ser real, debe haber
ocurrido auténticamente y no haber sido fantaseado, imaginado o
presupuesto por la persona. Esto es un índice para hacer un
diagnostico diferencial y separarlo de algún síntoma psicótico,
de una Depresión Mayor, del Trastorno Obsesivo Compulsivo en el
que, además de las imágenes o pensamientos intrusivos, el sujeto
vive bajo permanente stress en su lucha por cumplir con los
rituales para no producir un hecho catastrófico, del TAG donde
las preocupaciones son egosintónicas y autogeneradas (no se
imponen intrusivamente) y la temática es más cotidiana.
Como conceptualización, el DSM IV subraya la presencia de
trastornos emocionales en un sujeto, producto de la exposición a
eventos de naturaleza grave o catastrófica. El sujeto tuvo que
haber estado presente, expuesto, o, como mínimo, "le tuvieron
que haber contado" sobre acontecimientos caracterizados por
muerte o por amenazas para su integridad física o la de los
demás", otros que deben ser importantes, significativos para el
individuo. No es lo mismo si a una madre le cuentan cómo
torturaron a su hijo desaparecido, que alguien cuente lo mismo
en una clase de historia sobre las víctimas del Proceso. No es
lo mismo que secuestren un familiar y que expliquen qué le van a
hacer si no se paga el rescate a enterarse por la TV sobre otro
secuestro más.
Desde luego el bombardeo constante con imágenes violentas
durante muchos días seguidos va a repercutir en la vida afectiva
y conductual (kindling). Este tipo de exposición es la que Terr
denominó Eventos Traumáticos de Tipo II. Es el caso de la hija
de 8 años de una paciente que, viviendo en una provincia del sur
argentino, mira el noticiero todas las noches y se "empapa" de
imágenes violentas como la del corte de la avenida 9 de Julio en
Buenos Aires donde un piquetero golpeó en la cabeza a un taxista
que quería pasar por allí. Esa misma noche la niña tuvo
pesadillas y bien temprano pidió, muy angustiada, llorando,
hablar con el padre para saber si "él estaba bien y los
animalitos del jardín zoológico". Estas manifestaciones de
llanto y la angustia siguieron por varios días. Lo bueno de este
caso es que la niña pudo poner en palabras sus temores y que,
del otro lado, se encontró la forma de tranquilizarla,
contenerla. Más adelante veremos porqué el contexto familiar y
el dispositivo social son tan importantes para desarrollar o
para poder superar un Trastorno por Estrés Postraumático, TEPT o
un Trastorno por Estrés Agudo, TEA. También es importante saber
que para un niño pequeño cualquier cuento o información que
reciba es o puede ser tomado como real, no así para un adulto.
Según la magnitud del trauma y como lo percibió el sujeto, según
la evaluación que hizo del hecho y las implicancias que tiene
sobre su vida afectiva, social, intelectual (impacto), según los
factores mencionados anteriormente y la motivación que tenga
para recuperarse va a depender que la persona desarrolle un
Trastorno por Estrés o no. La evaluación del trauma y sus
implicancias son siempre subjetivas y es por esto que una misma
situación traumática es vivida por algunos individuos con mucha
conmoción y por otros con menos.
Una paciente perteneciente a una colectividad oriental acude a
la consulta con un cuadro de Trastorno por Estrés Postraumático.
Dos años antes de la consulta se había suicidado en su casa la
mama de su esposo. Siempre vivieron juntos. Quien la encuentra
ahorcada es el esposo que, al gritar, hace que la paciente acuda
al lugar y se encuentre con el impactante cuadro. Al otro día
aparecen los síntomas que siguieron hasta el momento de la
consulta.
En un cierto momento del relato de la paciente surge la frase
"alguien la ayudo a hacer esto", lo que permitiría pensar que ya
no se trataba de un suicidio sino de un homicidio o un caso de
eutanasia. Al indagar la respuesta es "probablemente el marido
de la fallecida" que estaba muerto, dicho que haría pensar en
algún cuadro psicótico, delirante y hacer un diagnóstico
diferencial. Pero, preguntando más, la paciente refiere que para
la cultura oriental cuando se trataba de suicidio alguien ayuda
a la persona para que pueda realizar el acto. Se refería a
alguien internalizdo, a alguna figura importante para la vida de
esta persona. Vemos en este ejemplo como incide tanto el factor
cultural como la explicación que se da al trauma y como esto nos
ayuda a eliminar otros cuadros para realizar el diagnóstico.
Más allá del miedo a algo indefinido y malo (alma en pena o
fantasma), surge con el tiempo un elemento importante sobre las
implicancias de lo sucedido en la vida de la paciente, la
vergüenza y lo que ella "veía" como condena social por parte de
los vecinos, sin algún elemento que lo comprobara, cosa que la
angustiaba mucho. Esto último había repercutido de manera
negativa en su conducta y en el sistema de creencias, la gente
la miraba y se sentía perseguida, todos hablaban del tema y la
juzgaban a ella y a su familia. Empezó a sentirse culpable y a
tener conductas evitativas con los vecinos y clientes.
La calidad de vida social, laboral y afectiva se ve alterada.
También la evaluación de las implicaciones a futuro tenía un
peso importante.
La paciente no podía pasar frente a la puerta del cuarto de su
suegra, tampoco sentarse en su silla. Quería vender la casa e
irse a otro lado, lejos de los recuerdos o de la "presencia" de
la fallecida (conducta evitativa), no podía dormir bien, tenía
pesadillas, se sobresaltaba y vivía tensionada (hiperactivación).
Si los hijos querían salir, se preocupaba ante la posibilidad de
que les pasase algo y trataba de mantenerlos en casa a pesar de
ser adolescentes (cambio de creencias, el mundo es peligroso y
hostil). Tenía momentos en que la imagen de "la suegra colgando"
aparecía en su mente y la asustaba (flashback) "como si hubiese
pasado recién" (revivenciar). Se sentía cansada, triste,
aturdida, sin ganas de hacer las cosas habituales y con la
sensación de que esto iba a ser así para siempre.
El antes y el después del trauma se ve muy nítidamente. Una de
las características del TEPT es que los pacientes pueden
identificar con claridad el inicio de los síntomas, el momento
exacto y el hecho que produjo esta ruptura en la coherencia de
sus vidas.
En los Trastornos por Estrés, como en los demás Trastornos de
Ansiedad, la calidad de vida psíquica, afectiva, social y
laboral se ve alterada.
En 1980 el DSM III reconocía dos subtipos de TEPT: agudo y
crónico o de inicio demorado.
En el 2001, el DSM IV y el DSM IV -TR reconocen tres tipos de
TEPT:
- agudo, con duración de los síntomas menos a tres meses
- crónico, con duración de los síntomas de tres meses o más
- de inicio demorado, con inicio de los síntomas seis meses
posteriores ocurrido el trauma.
El Trastorno por Estrés Agudo, TEA incluye la mayoría de los
síntomas del TEPT y a otros relacionados con la disociación. Es
de utilidad para diagnosticar síntomas dentro de las primeras 4
semanas.
En el DSM IV el TEA es descripto como producto de un
acontecimiento traumático con las siguientes características:
La persona a experimentado, presenciado o le han explicado uno
(o más) acontecimientos caracterizados por muerte o amenazas
para su integridad física o la de los demás.
La persona a respondido con temor, desesperanza u horror
intenso.
Lo que no esta contemplado en este manual es la amenaza para la
integridad moral o anímica, factor muy importante en la vida de
muchos individuos.
Este concepto refiere a un estado psicológico anormal en donde
la percepción de uno mismo y del mundo circundante se altera de
forma significativa.
Estos estados están presentes en el TEA pero con más frecuencia
aparecen en el TEPT, aun cuando no son lo más característico, y
pueden durar de pocos segundos a varias horas o incluso días
durante los cuales se reviven aspectos del suceso y el individuo
se comporta como si el hecho traumático se desarrollara en el
aquí y ahora.
El Trastorno por Estrés Agudo, TEA, debe presentar por lo
menos tres de los siguientes síntomas:
Numbing o anestesia emocional: embotamiento, despego o ausencia
de respuestas. Se conoce también como anestesia afectiva.
Amnesia disociativa: inhabilidad para recordar una parte
importante del trauma Desrealización: sensación de estar
desconectado del mundo y sensación de que el entorno es irreal.
Despersonalización: percepción distorsionada del propio cuerpo y
de la propia identidad como unidad coherente. Sensación de estar
fuera de si mismo.
Reducción de la atención: pérdida o disminución de la capacidad
atencional y aturdimiento.
Los síntomas disociativos son los indicadores más importantes y
más frecuentes en el Trastorno por Estrés. En realidad aparecen
como defensivos respeto del hecho traumático pero no son
funcionales, todo lo contrario, se vuelven contraproducentes.
Numbing o anestesia emocional: la persona es incapaz de
alegrarse por eventos positivos o entristecerse por los penosos.
Le da lo mismo, es apático, no se puede conectar con sus
emociones. Hay un retraimiento emocional (no al estilo
esquizofrénico) y la persona dice "no sentir nada". Las
personas, objetos o actividades importantes afectivamente no
convocan más. Podríamos hablar de un aplanamiento emocional.
Embotamiento.
Amnesia disociativa: a la paciente "le faltan" pedazos del
evento. Desde ya no se trata de una ausencia epiléptica sino de
una intensidad demasiado alta y penosa que el sujeto, no
pudiendo soportar "borra": "esto a mí no me pasó, esto no
existió". Fallidamente el sujeto trata de protegerse de los
recuerdos anulándolos. En el caso de tratarse de una cuestión
judicial, tiene muchas implicancias y, el profesional tratante,
debe poner en conocimiento de los jueces esta posibilidad. Con
terapia de exposición (TCC o EMDR) los fragmentos olvidados
pueden aparecer y cambiar los datos y el sentido del trauma.
Desrealización: la persona no vive en tiempo presente sino en el
aquí y ahora del trauma; se "desprende" temporal y espacialmente
de la realidad y pasa a revivir la escena traumática. Se
escatima el entorno. Hay que hacer el diagnóstico diferencial
con los cuadros epilépticos, psicóticos, demenciales y de TOC.
Despersonalización: un componente importante implicado en los
traumas, a parte de la afectividad, es el cuerpo. Muchas
personas víctimas de abusos, violaciones, accidentes, etcétera,
refieren la sensación de "salirse" de su cuerpo, mirar de lejos
la escena etcétera. También hay que hacer el diagnostico
diferencial con cuadros psicóticos o demenciales.
Reducción de la atención: la persona esta invadida por
sensaciones corporales, fisiológicas, por flashbacks, por
pensamientos negativos ( no como en un TOC en donde el sujeto no
es invadido por fragmentos de un hecho real, que fue
experimentado sino por imágenes o pensamientos sin fundamento
concreto), siempre alerta y sobresaltada. Con todo esto no puede
concentrarse en un objetivo a seguir. También puede tener
atención selectiva, focalizada en todo lo que, aun remotamente,
pueda asociarse al trauma vivido, ya para evitarlo, ya para
exponerse en un intento fallido de reparación.
Es muy importante preguntar en profundidad sobre cada uno de
estos ítems con el fin de hacer un diagnostico diferencial,
descartando cuadros psicóticos, consumo de drogas o sustancias
tóxicas, cuadros neurológicos, cansancio excesivo, TOC o
Trastornos de Ansiedad como el Ataque de Pánico, Fobias o TAG.
El TEA y el TEPT son similares en cuanto a manifestación
clínica.
El TEA se diferencia del TEPT porque el cuadro sintomático del
primero debe aparecer y resolverse dentro de las primeras cuatro
semanas posteriores al acontecimiento traumático. Si los
síntomas persisten más de un mes y reúnen los criterios para un
TEPT, debe cambiarse el diagnostico de TEA por el de TEPT.
El eje central del TEPT es la incapacidad de integrar la
realidad con el trauma, conjuntamente con la reaparición
fragmentaria del evento traumático, a través de imágenes,
comportamientos, sentimientos, estados psicológicos, y
alteraciones en el desenvolvimiento de las relaciones
interpersonales.
El hecho traumático fue vivido con tal intensidad que quedó
fuera de las posibilidades del individuo integrarlo de manera
coherente a su vida, explicarlo, asimilarlo, elaborarlo. Hay un
antes y un después del trauma, una línea divisora. El sujeto ya
no es el mismo, su vida se ve afectada de manera significativa,
su historicidad se ve quebrantada (ruptura en la historicidad
del sujeto). Fragmentos descolocados quedaron fuera del curso
lógico. La distinción entre recuerdo y flashbacks reside
justamente en esta diferencia. El sujeto puede integrar el
recuerdo a su vida, lo puede significar y colocar en algún lugar
de su "mente", el recuerdo puede ser evocado, recuperado de
manera conciente. Los flashbacks invaden de manera intrusiva el
pensamiento, sin intencionalidad conciente, en cualquier
momento, vigilia o sueño (en forma de pesadillas por ejemplo).
El primero es recuperación, evocación y es voluntario. El
segundo es intrusivo, persistente e involuntario. Justamente el
sujeto trata de escaparse de los flashbacks, de evitarlos. En
este caso hay que hacer un diagnostico diferencial entre TOC,
psicosis, cuadros de intoxicación, depresión psicótica, algún
trastorno neurológico etcétera La persona se ve invadida de
imágenes, sensaciones, ideas intrusivas conocidas que la
mantienen en estado de hiperalerta (hiperactivación o arousal).
La reaparición de estos fragmentos es un intento fallido
integrar la experiencia a la realidad. Hay autores que sostienen
que estas re experimentaciones cronifican el TEPT, como una re-traumatización
o una victimización perpetua.
Un paciente adolescente acude a la consulta derivado por el
gabinete psicopedagógico del colegio. Tenía problemas de
atención, concentración, conducta violenta. Se quejaba de
"ruidos en la cabeza, como interferencias de radio" que
aparecían repentinamente o cuando estaba bajo estrés. El examen
neurológico no había aportado nada que explicara el fenómeno. En
una sesión aparece muy sucintamente que en los primeros años de
la infancia había sido abusado por el padre. El padre,
actualmente condenado por otros cargos, abusaba de él y sus
hermanitos. La madre los abandona y la justicia los deja en el
cuidado de unos tíos. Nunca se habló del pasado. El chico nunca
se acordó de estas escenas que pujaban por salir, se había
disociado y había borrado esa parte dolorosa y humillante de su
vida ("esto a mi nunca me pasó") hasta el momento de la
consulta. Después de algunas sesiones de exposición pudo
significar los ruidos: eran sus gritos y los de sus hermanitos
en el momento de los abusos.
Para el diagnóstico de TEA se requiere uno solo de los síntomas
siguientes:
B) Re experimentación,
C) Evitación,
D) Hiperactivación.
Para el diagnóstico deTEPT se requiere, como mínimo, la
presencia simultanea de tres de los síntomas de
C) Evitación
y dos o más de
D) Hiperactivación
B) Reexperimentación: son imágenes, pensamientos, sueños,
ilusiones, flashbacks, o sensación de revivir la experiencia
traumática, a parte de la sensación de malestar que todo esto
provoca. Todos estos o algunos de ellos deben ser vividos de
manera intrusiva y persistente.
C) Evitación: el sujeto trata de evitar, tal como en los otros
trastornos de ansiedad, cualquier lugar, pensamiento, palabra,
persona o situación que le haga recordar el hecho traumático. Es
por esto que la persona ya no es la misma, se retrae, restringe
su actividad, su modo de hablar, de interpretar etcétera.
Incluso "borra" fragmentos del acontecimiento traumático
D) Hiperactivación o arousal: el sujeto vive en un permanente y
acusado estado de ansiedad, o aumento de la activación, es
hipersensible y el estado de alerta es permanente. El cuerpo no
puede volver al estado basal, lograr la homeostásis. Tiene
dificultad para dormir, concentrarse, es hipervigilante, tiene
inquietud motora y presenta respuesta exagerada de sobresalto
(como si estaría amenazado de modo permanente).
Estas alteraciones (síntomas de los criterios B), C) y D) se
prolongan más de un mes.
Estas alteraciones provocan malestar clínico significativo o
deterioro social, laboral o de otras áreas importantes en la
actividad del individuo.
El TEA puede ser un predictor para desarrollar un TEPT pero no
siempre después de un cuadro de estrés agudo aparece el TEPT y
aunque no se de el primero sí puede aparecer el TEPT.
El TEPT no se genera sin un acontecimiento traumático, pero un
estresor por si solo no garantiza la aparición del cuadro.
Entre el DSM -IV (1994) y el DSM IV -TR (2001) no se
introdujeron modificaciones con respecto a este trastorno.
Otros síntomas:
Actos autodestructivos: aparecen con frecuencia cuando el
individuo a sido sometida a abusos físicos y/o sexuales.
Mantienen un estado de ansiedad elevada y por consiguiente
anestesia emocional.
Dañar a otras personas: actos de tipo criminal; también
frecuentes en personas víctimas de abuso y/o maltrato físico y/o
sexual. Implicarían un intento de hacer activo lo vivido
pasivamente.
Exposición compulsiva o al trauma o elementos que guarden algún
parecido con el hecho o exposición a factores que puedan
provocar algún daño. Muchas veces este tipo de exposición
aparece bajo la forma de un intento fallido de reparación o,
paradójicamente, como una conducta de reaseguro, de "control" de
la situación. Otras veces aparece bajo la forma de autocastigo,
y esto con mayor frecuencia si el individuo ha sentido algún
tipo de placer al ser violado o abusado por ejemplo.
Plantea Cía: "Yehuda (1998) ha postulado que el trauma o las
situaciones traumáticas no solamente dan como resultado el
desarrollo de un TEPT, sino que también pueden llevar a que se
desarrollen otros trastornos de ansiedad o del humor, u otros
tipos de trastornos psiquiátricos. Es decir que existe un
abanico de secuelas posibles a partir de una exposición
traumática".
Las principales comorbilidades son con:
Trastorno Adaptativo, T.A.: ocupa una posición intermedia entre
el TEA y el TEPT. El DSM IV define el T.A. como una reacción
desadaptativa a factores estresantes identificables que aparece
dentro de los tres meses del inicio de la acción del agente
estresante. Los síntomas emocionales o de distres no deben
persistir más de 6 meses.
-
Trastorno por Estrés
Agudo.
-
Distimia y Depresión
Mayor.
-
Trastorno de Ansiedad
Generalizada.
-
Trastornos Fóbicos.
-
Trastornos de Pánico
-
Trastornos del sueño
-
Abuso de sustancias
-
Trastornos mentales
orgánicos.
-
Trastorno Obsesivo
Compulsivo
-
Esquizofrenia u otros
cuadros psicoticos simulación.
-
El TEPT a nivel mundial
afecta al 8% de la población.
Mas hombres que mujeres son víctimas de violencia general
sin embargo hay mayor porcentaje de TEPT en mujeres que en
hombres.
1. Pretraumáticos:
-
Edad
-
Sexo
-
Educación
-
Historia de traumas
infantiles o condiciones adversas en la infancia
-
Historia de traumas
previos
-
Contexto social, cultural,
familiar y cultural adversivos
-
Trastornos psiquiátricos
-
Enfermedades
-
Historia familiar de
enfermedades psiquiátricas.
-
Mas los factores de riesgo
enumerados al principio del texto.
2. Peritraumáticos.
-
Intensidad del trauma
-
Tiempo de exposición o
repetición del hecho traumático
-
Naturaleza del trauma
-
Significación del trauma
-
Participación en el hecho
traumático
3. Postraumáticos:
-
Elementos y dispositivos
de contención pobres
-
Desarrollo del TEA
-
Concurrencia de otros
hechos traumáticos posteriores.
Los Trastornos de Ansiedad comprometen los tres componentes
del Sistema Tripartito de Lang: comportamental, fisiológico
y verbal o cognitivo. Son trastornos crónicos y de curso
fluctuante.
El componente de más relevancia se erige en indicador para
el diagnóstico diferencial.
En el Ataque de Pánico, el paciente teme volver a tener
crisis y a estar desamparado en tal situación. Trata de
evitar los lugares en donde se torne dificultoso o imposible
escapar o ser ayudado.
En el Trastorno de Ansiedad Social o Fobia Social el
paciente teme exponerse y ser criticado en su desempeño
laboral, social, etcétera. Trata de evitar toda situación
que implique la interacción o compromiso social.
En el trastorno de Ansiedad Generalizada la preocupación o
expectación aprensiva es generalizada, abarcando todo el
espectro de situaciones reales o posibles, presentes y
futuras. Acompaña estas preocupaciones la necesidad de
encontrar soluciones. El paciente conjetura constantemente.
En el Trastorno por Estrés Postraumático el paciente teme la
aparición de los síntomas intrusivos que le tornan presente
la situación traumática. La evitación de los mismos es
muchas veces imposible.
El sesgo por excelencia en los Trastornos de Ansiedad es el
pensamiento negativo anticipatorio.
Bibliografía:
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Por
Lic. Laura Ciuca
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