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Por
Lic. Victoria Aloisio - Contáctese con Nosotros
Equilibrio entre vidas sin tiempo
Unificación del espacio espiritual en la práctica terapéutica
Si hay algo de lo que estoy segura es, que es difícil llevar una
vida atareada. A pesar de todas nuestras energías, las mujeres
muy ocupadas, cargamos con un volumen de angustia y culpa, que
no podemos expresar. Este relato es para mujeres muy ocupadas y
pretende ser un mapa para tu viaje, para que encuentres paz
interior. Cuando sabemos lo que queremos y sentimos, es posible
equilibrarnos.
Somos capaces entonces, de crear un nuevo mundo a partir de los
residuos del viejo. Esa es la esencia de la vida espiritual.
Este relato cuenta con tres orientaciones prácticas:
1. Historias de mujeres acerca de las vidas atareadas
2. Investigaciones realizadas en forma individual y grupal
3. Principios de psicoterapia espiritual
Recuerdo una vez, que estaba en unas jornadas de “Psicodrama y
comunidad” y una mujer después de participar en mi taller me
vino a preguntar por su experiencia de la falta de tiempo.
Ahí me di cuenta, y resoné mi propia libertad de poder pensar en
términos de equilibrio para trabajo, familia y vida interior. Y
recordé al maestro budista Rimpoche que habla del “sufrimiento
achampañado”. Me contó de ella y el problema era que debía
trabajar para darle de comer a sus hijos. Entonces el equilibrio
no es igual para todas las mujeres. Hay una jerarquía de
necesidades para cada una. Cómo hacer para incluir el tiempo
libre y ahí recuerdo que la vida tiene desafíos, que a veces
llevan a un sufrimiento inútil. ¿Cómo salir de él?
Reflexionando sobre el equilibrio vino a mi mente un relato:
Una mujer estaba agotada de tanto trabajar. Era cortadora de un
taller de costura y cortaba, cortaba sin parar, pues tenía una
familia que alimentar. Apareció el dueño, la miraba trabajar, le
pidió la tijera y le dijo: - habría que afilarla. La mujer
contestó: – no puedo, no tengo tiempo.
El hombre le respondió – sin embargo harías menos esfuerzo.
Moraleja: si tomas 10 minutos de tu vida, para hacer una
práctica espiritual, tu tijera se mantendría afilada, por muy
ocupada que estés.
Mi experiencia es que cuando estoy centrada y equilibrada los
problemas se resuelven con mayor rapidez. Soy más creativa,
tolerante, mejora mi sentido del humor. Mi salud se restablece y
mis músculos se relajan. Todo se hace mejor y sin tanto gasto de
energía. Tengo la tijera afilada.
Las prácticas espirituales tienen por objeto conducirte al aquí
y ahora. Puedes elegir, al comenzar el día, rezar, meditar,
hacer yoga, pilates, caminar por la naturaleza. Estas prácticas
te servirán para reestablecer tu energía.
Por
Lic. Victoria Aloisio
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