|
Por Dra. Dora
Davison
- Contáctese con Nosotros
Mitos sobre familias ensambladas
Familias reconstituidas, reconstruidas,
familiastras…. son todos nombres con que se designa a las familias conformadas a
partir de la nueva unión matrimonial o consensual de un progenitor. Están
precedidas por un divorcio o por la muerte de uno de los padres. En la Argentina
reciben el nombre de “ensambladas”, término proveniente de la ingeniería y que
alude a la unión, más precisamente al ensamble de piezas de distinto origen que
configuran una unidad nueva y diferente de aquellas que le dieron nacimiento,
pero a la vez, cada pieza conserva su forma anterior. Pensemos en el ensamble de
las piezas de un automóvil como una metáfora del modo de conformación de estas
familias.
La nominación re-constituidas o re-construidas con que se suele llamarlas,
implica un “volver a constituir” o un “volver a construir” algo que se destruyó.
Sin embargo, la familia ensamblada en modo alguno es “un volver” o “un arreglo”,
sino que tiene identidad propia por sus características particulares y su modo
de funcionamiento diferente a las familias tradicionales.
Estas particularidades son ignoradas por la mayoría de las parejas que se unen
por segunda vez. Debido a este desconocimiento, tratan de hacer funcionar a su
nueva familia emulando a las familias de primer matrimonio, como si fueran
iguales. Como resultado, se ven enfrentadas a los mismos dilemas que quien
pretendiera jugar al Ajedrez con las reglas del Juego de Damas y las
dificultades, esta vez familiares, no tardan en aparecer.
Más aún, en el imaginario popular existen mitos que entorpecen aún más su
proceso de integración. Los mitos son creencias falsas que distorsionan la
realidad, pero que afectan de un modo muy real la vida de las personas.
Algunos de los mitos más comunes sobre las familias ensambladas dicen que:
Cómo se tiene más experiencia, el segundo matrimonio no fracasará. Falso.
Las estadísticas muestran que el número de divorcios de los segundos matrimonios
supera ampliamente a los del primer matrimonio. Los expertos coinciden en
señalar como una de las principales causas de esta superioridad numérica el
hecho de que las personas que se casan por segunda vez, ignoran las pautas de
convivencia más adecuadas a su nueva familia.
Cuando la integración familiar fracasa y la pareja encara un nuevo divorcio, los
niños se ven envueltos nuevamente en situaciones conflictivas. De ahí, la
importancia que los progenitores que buscan una segunda oportunidad en un nuevo
matrimonio, se informen ampliamente acerca de las particularidades de su nueva
familia.
La familia ensamblada funciona igual que la familia del primer matrimonio.
Falso.
Las familias ensambladas tienen una estructura diferente a las familias
tradicionales: hay más vínculos, más personas involucradas, al menos tres
adultos en rol parental, niños que transitan entre dos hogares, etc., de modo
que su funcionamiento es también diferente. Por Ej., las relaciones no se
establecen de forma espontánea como en la familia tradicional, por el contrario
deben construirse lentamente - “ladrillo a ladrillo” - ; el rol disciplinario de
la madrastra o del padrastro tarda alrededor de dos años en estabilizarse y ser
aceptado por los niños; los adolescentes pueden no integrarse nunca, sin que
esto sea un impedimento para el buen funcionamiento familiar; las reglas de la
casa deben ser consensuadas por la pareja - como en toda familia - pero en la
ensamblada, estratégicamente en las primeras etapas, las hará cumplir el
progenitor a fin de sortear desajustes ante la habitual respuesta de los niños
al comienzo: “tu no eres mi mamá (o mi papá) para mandarme”. Estas y otras
diferencias hacen que el proceso de ensamble sea largo: entre cuatro y siete
años.
La madrastra o el padrastro y sus hijastros, se quieren de entrada cuando son
personas buenas y dignas de ser amadas. Falso.
Los niños, antes de aceptar al nuevo miembro, deben superar fuerte sentimientos
de lealtad hacia el progenitor del mismo sexo. Ellos sienten que se encuentran
nuevamente en una situación que no desearon ni eligieron y es normal que en los
primeros tiempos la rechacen. Por su parte, la nueva esposa/o, tampoco eligió a
los niños y desarrollar un vínculo con ellos le llevará tiempo, como para
cualquier otra relación. El “amor al instante” es sólo para las parejas
Muchas mujeres sienten que deben amar desde un comienzo a los hijos del hombre
que aman, y muchos hombres sienten que su deber está en poner orden en la casa
de la mujer que eligieron y que, hasta ese momento vivía sola con sus hijos.
Estas son falsa expectativas que sobrecargan el matrimonio y que conducen a la
frustración y a la desilusión cuando la realidad cotidiana les muestra que las
cosas no son como esperaban.
La integración de los miembros se puede lograr en poco tiempo. Falso
Como antes señalamos, todo el proceso hasta alcanzar la estabilidad lleva como
mínimo cuatro años y depende de varios factores: la solidez de la pareja, la
edad de los niños, de cómo haya sido el divorcio, etc. Las parejas que se
ensamblan deben ser pacientes, flexibles, creativas y tener sentido del humor.
Mientras haya amor, todo se resuelve. Falso
El amor es fundamental, pero no todo lo resuelve, es preciso conocer las pautas
con que se manejará la nueva familia, para no fracasar. Creer que el amor
soluciona todo tiene consecuencias complicadas, porque recíprocamente, cuando
algo no se resuelve, se puede creer equivocadamente que es por falta de amor.
La función parental sólo puede ser llevada a cabo por el padre y la madre
Falso.
Las funciones de cuidado y crianza de los niños pueden estar a cargo de más de
dos adultos. El único requisito es que no compitan entre sí, ni usen a los
chicos para dirimir sus conflictos.
La familia ensamblada funciona más fácilmente cuando el otro progenitor ha
fallecido. Falso.
Es más complicado. La mayoría de las personas tienden a idealizar el recuerdo
del ser amado fallecido, más aún cuando se trata de los padres. Los chicos por
lo general, comparan las actitudes del nuevo miembro con la figura idealizada
del progenitor fallecido y obviamente, el primero pierde en la comparación. Por
Ej., frente a un permiso denegado, el niño frustrado puede pensar: “mi mamá me
hubiera dejado porque, ¡ella sí que era buena!”.
La familia ensamblada funciona mejor cuando los chicos “visitan”
esporádicamente al hogar ensamblado. Falso.
Cada hogar se maneja con reglas diferentes. Por Ej., en uno, se permite mirar TV
mientras se come y en el otro, no está permitido. Cuando los niños permanecen
muy poco tiempo en un hogar, no se les da tiempo a adaptarse y deben re-aprender
constantemente las reglas de la casa o no habrá reglas para ellos y harán lo que
quieran. Estos niños terminan por sentirse “un extraño” en la casa donde su
papá/mamá vive con su nueva esposa/o y otras veces, se alejan del todo.
La familia ensamblada funciona mejor cuando los chicos no ven al progenitor
no – residente. Falso.
Ocurre algo semejante a lo que sucede con el progenitor fallecido, los chicos
idealizan su recuerdo y pueden imaginar, entre otras cosas, que no los ve por
culpa del nuevo miembro.
Hay que desconfiar de las madrastras y de los padrastros. Falso.
La influencia de los viejos cuentos de hadas con madrastras brujas y padrastros
crueles se hace sentir hasta nuestros días, porque sostiene una cierta posición
ideológica actual que reconoce a la familia tradicional, como la única forma de
familia donde los niños crecen saludables y: “…si en una familia hay miembros -
al menos - sospechosos, la familia no debe ser buena”.
Hoy sabemos que la viabilidad de una familia, en el sentido de permitir el
desarrollo saludable de sus miembros, está dada por la calidad de los vínculos
entre sus miembros y no por la forma que adopte.
Muchas personas sienten escalofríos ante a las nominaciones padrastro o
madrastra, sin embargo, son las únicas palabras en idioma español que aluden
directamente al vínculo entre el esposo de la madre y el hijo/a de ésta o entre
la esposa del padre y el hijo/a de éste, sin pasar por un tercero; son las
únicas palabras en español que permiten el uso del posesivo “mi” y así como
puede decirse “mi tía”, “mi prima”, “mi hermano”, puede nombrarse “mi padrastro”
y/o “mi madrastra” como alguien perteneciente a “mi familia”. Tal vez,
debiéramos exorcizar a estos nombres y despojarlos de sus connotaciones
negativas.
DRA. DORA DAVISON
- Médica y terapeuta familiar. Argentina -
Buenos Aires.
- Directora de FamiliaS21Internacional.
Fundadora y Ex Presidenta de la Fundación Familias Siglo XXI de Buenos
Aires.
- Autora de los libros “Familias
Ensambladas. Mitos y realidades de los tuyos y los míos”. Ed. Vergara y de
“Separación y Divorcio. Un faro en el camino”. Ed. Universidad.
- Ex profesora de la Universidad de Buenos
Aires – UBA.
- Dicta los cursos On Line “Familias
Ensambladas” y “Prevención del Divorcio Destructivo”, capacitando
profesionales de Salud y del Derecho de Familia, “Aprendiendo a ensamblarse
– Tuyos, míos y nuestros” para parejas ensambladas (segundas uniones de un
progenitor) y “Nos vamos a separar” para padres en proceso de separación.
- E-mail:
familias21internacional@gmail.com /
info@familias21online.com.ar
-
www.familias21online.com.ar
Por
Dra.
Dora Davison
|