Por Leticia Cohen - Contáctese ________________________________________________________
Constelaciones Familiares
La “Magia” de la “Felicidad”
En mi
trabajo diario, muchas de las personas que me consultan, me
dicen que no son felices y que quieren serlo. Algunas no lo
dicen en estos términos, pero se quejan de que no están bien,
que tienen mucha angustia y se sienten muy mal en la vida. Otras
preguntan si es posible ser felices o cómo se llega a serlo. A
veces se buscan soluciones mágicas.
La magia y el milagro existen, a mi modo de ver, son el
resultado del esfuerzo de recorrer un camino, el camino de la
vida con lo bueno y con lo malo; con lo fácil y lo difícil; en
ocasiones dejarse llevar; en ocasiones decidir, hacer, innovar;
en ocasiones volver atrás y revisar; en ocasiones esperar;
aprender a escuchar el cuerpo, desenterrar la buena percepción;
recordar los aprendizajes y algunas otras cosas más…
Los tiempos emocionales son lentos, los cambios internos
transcurren en tiempos. Y cuando se ponen expectativas pomposas
y veloces en la búsqueda de soluciones, en el encuentro con la
felicidad, el resultado es infortunado.
Es mejor acercarse a la ayuda elegida con sencillez y sin
imaginarse soluciones mágicas, entonces los resultados pueden
ser mucho más favorables, porque por pequeños que sean los
avances se van a valorar mucho más, se va a ir encontrando el
camino hacia “las pequeñas felicidades”.
Las terapias, según sea la elegida, seguramente ayudarán al
consultante a encontrar alguna alternativa de salida, pero todo
a su tiempo y justa medida y el trabajo conjunto de terapeuta y
consultante irán armando el rompecabezas en el que la persona se
encuentra cuando consulta.
Lo que se consigue en la vida, requiere de esfuerzo y de
humildad y esto lo vemos en la modalidad de Constelaciones
Familiares.
Los Órdenes del Amor, que son las premisas teóricas en las que
se apoyan las Constelaciones, muestran la sencillez para hallar
soluciones, pero esta sencillez puede darse siempre que se
deponga la soberbia que lleva (desde una postura ideológica que
defiende “una verdad”) a la crítica, al juzgamiento y/o a la
queja perpetua alrededor de las injusticias que tocan vivir.
Al acercarse la Navidad, festividad que promueve un reencuentro
con la significación del mensaje crístico, qué importante es que
recordemos esas enseñanzas (creo que todo el año sería bueno
recordarlas), por ejemplo: -que tire la primera piedra quién
esté libre de culpa y cargo- si solamente tuviéramos en cuenta
esto, cuánta mayor apertura se tendría en el corazón y en la
mente y en consecuencia mayor alivio y encauzamiento hacia la
felicidad anhelada.
En las constelaciones, para llegar a la solución o sanación de
una situación conflictiva, es muy poco lo que se requiere,
justamente se requiere de lo que vengo diciendo, tomar la vida
con lo bueno y lo malo, ampliar la comprensión sobre la vida en
este planeta. Saber que hay dolores, enfermedades, pérdidas,
tristezas y que si se amplía la visión y si se corre el punto de
vista se pueden ver todas las cosas buenas que tenemos cada día
de la vida. Aprender a ver las buenas cosas pequeñas y las
grandes que también hay.
Cuando se hace una constelación no es magia ver, en ocasiones,
un cambio inmediato que algunas personas manifiestan con las
expresiones: “es como que me saqué un gran peso de encima” o
“sentí un gran alivio”. No es magia ni milagro, es como dar un
salto y poder entregarse humildemente al devenir de la vida y
tomarla así, como nos fue dada, muchas veces al costo que nos
cuesta y al costo que les cuesta a aquellos con quienes se anda
el camino. ¿No es esto bastante para ir encontrando el sendero
hacia “alguna felicidad”?
Por
Leticia Cohen
www.modosdesanarse.com.ar