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Empresas de Familia, sobrevivencia y rol en el siglo XXI – Parte
2
LA “ESPIRITUALIZACIÓN” DEL MANAGEMENT,
La
empresa para enfrentar los desafíos que plantea la era de los
grandes cambios, debe volver a ser, conforme el señalado
“principio del ritmo”, una organización en la que “empleados y
gerentes, ejecutivos y obreros por igual, con carácter altamente
cultivado, que entiendan la lealtad [1] y promuevan la
inventiva, que se sientan seguros con el cambio y sean maestros
en el arte de lo paradójico de integrar los resultados y el
corazón, y lo hagan por el bien de la superación de su propia
alma, por la satisfacción profesional, no por que el negocio los
amenaza si fracasan”.
LA ÉTICA COMO MARCA DE CALIDAD DE UNA EMPRESA ASÍ COMO DE
VALOR UNIVERSAL DE LAS NUEVAS GENERACIONES Y SUS GOBERNANTES.
La ética -como aquella parte de la filosofía que trata de la
moral y de las obligaciones del hombre- constituye una guía de
valores y virtudes para la excelencia humana. Cuando el hombre
hace de ella su modo de vida, su “cultura” , actúa en base a
esos valores y virtudes.
La ética, entonces, juega un papel importante para el hombre, en
su relación con los demás hombres y con el universo. Y así la
ética, refiere tanto a los gobiernos como a las empresas, ya que
éstos, en última instancia, son un reflejo de los valores de
quienes los integran.
La ética –como deber ser- es el hilo conductor de toda persona,
empresa o gobierno. Es el eje de la relación entre ciudadanos,
socios -familiares o no- empleados, clientes y proveedores.
En este nuevo siglo la empresa ética es la empresa del futuro
por razones “de dignidad humana, de lógica empresarial en el
proceso de globalización y de socialización del conocimiento” .
La empresa que ha encontrado su ethos, y por tanto posee una
sólida base conformada por principios y valores, puede aspirar a
tener éxito en sus gestiones, así como a perdurar a través de
las generaciones, en tanto y en cuanto, éstas –las generaciones-
mantengan su ethos –el de la empresa. Tal perdurabilidad –o
sobrevivencia- sólo se logra con una activa, comprometida y
responsable participación de los integrantes de la empresa -
miembros de la familia o no- en todos los aspectos que
conciernen a la misma: sean estos de organización,
administración, producción o de contralor.
La realidad cotidiana nos confronta con el no ethos o sea la
corrupción. Corrupción que, presente en todos los estratos de la
sociedad, ocasiona no solo grandes pérdidas materiales sino de
toda índole.
Lograr una cultura empresarial y gubernamental que contribuya a
crear “ethos” es una marca de calidad y una ventaja competitiva.
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María Blanca Galimberti, Estudio María Blanca Galimberti &
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